Falta de esperanza de vida

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Duración lectura: 2m. 10s.

Contrapunto

Los avances de la medicina han hecho aumentar la esperanza de vida. Pero la falta de esperanza para vivir puede anular los progresos sanitarios. Esto es lo que sugieren algunos datos sobre las causas de mortalidad de los jóvenes en países desarrollados. Un estudio del Instituto de medicina legal de París acaba de señalar las principales causas de muerte en la población de 20 a 34 años de la capital francesa. Por orden de importancia, las primeras son: SIDA, suicidios, drogas. En los otros departamentos periféricos de la región, los accidentes de tráfico ocupan el tercer puesto por delante de las drogas. En cualquier caso, los virus más temibles a esa edad tienen su caldo de cultivo en el estilo de vida.

Según estos datos, el suicidio es un verdadero problema de salud pública. De modo que, para el aumento de la esperanza de vida, una política de prevención del suicidio sería aún más determinante en Francia que la mejora de la seguridad vial.

¿Pero es posible establecer una epidemiología del suicidio juvenil? Lo ha intentado un estudio de la Organización Mundial de la Salud, realizado a partir de datos de 16 hospitales de 13 países europeos (sin incluir los ex comunistas). La población cubierta por el estudio incluye 298.000 personas de 15 a 19 años y 384.000 de 20 a 24 años.

Según este estudio, las tasas anuales medias de tentativas de suicidio en Europa en las edades de 15-24 años, son 1,65 por mil para los hombres y 2,8 por mil para las mujeres. Pero el informe muestra grandes diferencias según los países y las latitudes. La diferencia puede ser una tasa nueve veces mayor en Helsinki que en Guipúzcoa, en el caso de los adolescentes. En general, dos países ricos como Francia y Suiza tienen una tasa netamente superior a la media europea. Del estudio se desprenden algunas constantes, como la importancia de las reincidencias: más de un tercio de los jóvenes suicidas de 20 a 24 años había intentado ya poner fin a su vida.

Pero los autores del estudio se guardan de atribuir la tentativa de suicidio a un determinado factor (tasa de paro, pérdida de ideales colectivos, ruptura de la familia…). Piensan que los factores que explican este fenómeno complejo pueden ser múltiples. Lo que está claro es que la importancia del suicidio juvenil revela una alarmante vulnerabilidad en países que se precian de dar a sus ciudadanos una eficaz protección social.

Ignacio Aréchaga

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