EEUU: Boy Scouts ratifican su negativa a admitir gays en sus filas

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Duración lectura: 2m. 30s.

La organización juvenil estadounidense Boy Scouts (BSA) reafirmó el pasado martes que mantiene su política de no admitir en sus filas a chicos abiertamente homosexuales y a líderes adultos de la misma condición. La decisión ha provocado amargas críticas de los grupos que promueven los intereses de gays y lesbianas.

Un comité compuesto por ejecutivos de los scouts y voluntarios adultos, formado en 2010 para examinar confidencialmente el tema, ha concluido por unanimidad que mantener la prohibición es “absolutamente lo mejor” para la organización, fundada hace 112 años.

Según el sitio web de los Boy Scouts (www.scouting.org), la revisión efectuada por el citado comité incluyó investigaciones y evaluaciones, tanto por parte de miembros como de no miembros, y reafirmó que los esquemas de la asociación responden a las creencias y perspectivas de sus integrantes.

El director ejecutivo de la asociación, Bob Mazzuca, aseguró que tanto los líderes como la membresía apoyaban “abrumadoramente” la actual política. “La vasta mayoría de los padres de los jóvenes a los que servimos valoran su derecho a debatir el asunto de la orientación homosexual en el seno de sus familias, con consejeros espirituales, y en el momento y el lugar más adecuados”, apuntó.

Precisamente esta semana, Randall Stephenson, miembro ejecutivo de la organización, y candidato a asumir su presidencia en 2014, había dicho que estaba comprometido a levantar la prohibición ahora ratificada. Respecto a las distintas posturas en este asunto, un comunicado de la organización ha dicho que “gentes respetables pueden discrepar personalmente en este tema y continuar trabajando juntos a favor de los jóvenes a través del movimiento scout”.

Ratificada por el Tribunal Supremo

La política de no admitir homosexuales en las filas de los scouts fue cuestionada en 2000 ante el Tribunal Supremo de EE.UU. El Tribunal sentenció, por cinco votos frente a cuatro, que no se puede forzar a una organización privada a admitir miembros de conducta contraria a los principios definidos en sus estatutos.

Otra organización, la Girl Scouts, ha contado con una política de “diversidad y no discriminación” desde 1980. Su presidenta, Herndon Graddick, expresó su disgusto por la decisión de la BSA.

Entretanto, Chad Griffin, presidente del Human Rights Campaign, el más nutrido grupo de activistas pro-gay en EEUU, calificó la decisión de la BSA como “una oportunidad perdida de gran magnitud”.

Según la definición que da de sí misma la BSA en sitio web, “los Boy Scouts ofrecen el mejor programa nacional juvenil para el desarrollo del carácter y el ejercicio de un liderazgo basado en valores, que ayuda a los jóvenes a estar «preparados para la vida»”. Cuenta con 2,7 millones de miembros, de edades comprendidas entre los 7 y los 21 años, y con más de un millón de voluntarios en consejos locales a lo largo y ancho de la geografía estadounidense.