EE.UU.: las chicas igualan a los chicos, también en lo malo

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Duración lectura: 2m. 16s.

El comportamiento de las jóvenes estadounidenses se parece cada vez más al de sus coetáneos masculinos, para lo bueno y para lo malo, según “The Girls Report”, elaborado por el Consejo Nacional de Investigación sobre la Mujer. Este informe sobre los hábitos de las chicas compila muchas de las investigaciones recientes realizadas por instituciones académicas y gubernamentales.

Las chicas han superado la tradicional desventaja escolar en matemáticas y asignaturas de ciencias: ahora, los alumnos de ambos sexos obtienen resultados muy parecidos. Lo malo es que las chicas también están igualando a los chicos en la práctica de hábitos insalubres como fumar, beber o consumir drogas. Aunque aún son más pacíficas, de 1986 a 1995 la tasa de detenciones por crímenes violentos creció mucho más rápido entre las chicas que entre los chicos.

Muchos sociólogos esperaban que los límites cada vez más difusos entre el comportamiento femenino y el masculino facilitarían la liberación de la mujer. Pero el informe sugiere que el proceso a veces ha sido traumático: algunos progresos femeninos se explican por las políticas públicas o los esfuerzos privados (como el avance en ciencias o matemáticas), pero la presión social también ha llevado a las chicas a imitar comportamientos menos ejemplares de sus compañeros.

Ahora las chicas fuman más que hace años: en 1991, de las de 14 años fumaban el 13%, mientras que en 1996 fumaban un 21%. Algunas instituciones, como la Asociación Americana contra Enfermedades Pulmonares, explican la mayor querencia por el tabaco diciendo que las muchachas fuman para controlar mejor su peso -casi dos de cada tres intentan perder kilos- o para evitar la depresión. También ha aumentado el consumo de marihuana: del 5% de las jóvenes de 14 años en 1991 a casi el 17% en la actualidad.

Entre los cambios positivos, uno es que más chicas practican ahora deporte habitualmente, aunque todavía en menor proporción que los chicos (41% y 63%, respectivamente). Sobre los resultados de matemáticas, un informe del Departamento de Educación de 1996 no halló diferencias significativas entre chicos y chicas de 14 y 18 años. En las asignaturas de ciencias, los alumnos de ambos sexos están igualados hasta los 17 años, edad en que los varones empiezan a descollar.

El “Girls Report” cuestiona algunos estereotipos, como que las adolescentes pasen necesariamente una etapa de baja autoestima y sufran miedos y tensiones. También queda claro que, junto a ese mayor parecido con hábitos típicamente masculinos, las chicas siguen siendo diferentes en muchos sentidos. Por ejemplo, son el doble de propensas a la depresión.

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