Los templos del consumo abren los domingos

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Duración lectura: 1m. 52s.

Alain Deleu, sindicalista francés, se manifiesta en Le Figaro (9-XII-94) contrario a la apertura de los comercios en domingo, para respetar el derecho de las familias a descansar juntos.

La libertad comercial es un factor de crecimiento económico, pero no es un absoluto. Se acaba allí donde comienzan las reglas de orden público. El descanso dominical forma parte de esas reglas. Gracias a él los asalariados pueden beneficiarse juntos de un día de descanso para vivir de un modo diferente.

Este logro social está arraigado en la cultura de nuestra nación. Y está lleno de sentido para la comunidad: el sentido del tiempo de trabajo y del tiempo social, las razones de vivir juntos y, en último término, del sentido de la vida, que supera con mucho la necesidad de consumir. Por eso toda compra que puede esperar debe ser hecha en los días laborables. Animar al público a que vaya también los domingos a los templos del consumo que rodean las grandes ciudades, constituye un retroceso considerable en el plano cultural.

Para las familias, el reposo dominical es todavía más necesario hoy que ayer, pues a menudo los dos cónyuges trabajan fuera de casa. ¿No es preciso dar prioridad a lo que protege y ayuda a la familia? ¿Nuestros niños no son más importantes que el traslado de una parte del mercado?

Nuestro sindicato no pretende enfrentar al asalariado del domingo y al consumidor del domingo. Nuestra llamada apela a la conciencia de cada uno: “Haz tus compras en los días laborables. Cada vez que lo haces, ofreces un domingo a una familia”.

No nos dejemos deslumbrar por los argumentos sobre el crecimiento del empleo, que son malas coartadas. Las transferencias de partes del mercado no aumentan necesariamente el tamaño del mercado. Pero benefician a las empresas menos ricas en empleos. Las ganancias de productividad de la venta, que caracterizan a la gran distribución y que son indispensables para la apertura en domingo, se traducen en un saldo negativo para el empleo.

Vale la pena apoyar a las profesiones y a las empresas que respetan la calidad de vida de sus asalariados no abriendo los domingos.

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