Los sindicatos sudafricanos invierten en el mercado financiero

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Al margen del léxico marxista que siguen empleando sus líderes, los sindicatos sudafricanos están haciendo negocios con el dinero de sus afiliados: lo invierten en los mercados financieros conforme al más clásico estilo capitalista. Dicen que es una estrategia de poder a favor de los negros, pero no todos están de acuerdo en que sea la mejor.

En su lucha contra el apartheid los sindicatos han ganado prestigio y afiliados (más de 2 millones). Pero además están ganando dinero gracias al control de fondos de pensiones de sus miembros, que suplen la falta de una Seguridad Social organizada. Desde 1994, los sindicatos han empleado el dinero de estos fondos para crear sus propias sociedades de inversión.

Por este medio han conseguido, con un capital equivalente a 37.500 millones de pesetas, el control de Johnnic, una importante filial del primer grupo financiero sudafricano (Anglo-American), que posee restaurantes, hoteles, diarios y el 26% de Toyota-Sudáfrica. Es la inversión más cuantiosa que han hecho hasta la fecha. Pero supone una mínima parte de lo que disponen: la suma estimada que manejan de los fondos es de 1 a 1,5 billones de pesetas.

La operación de Johnnic ha puesto en primer plano la estrategia financiera de los sindicatos, que hasta ahora se venía realizando con cierta discreción. Y por motivos ideológicos hay más tensión entre los representantes de los trabajadores. Los partidarios de mantener la línea actual argumentan que sólo con el poder económico se puede responder a las demandas de los trabajadores y de la población negra. Un caso que favorece esta tesis es el sindicato de mineros, que ha elaborado un pliego de condiciones para las empresas en que invierte. El acuerdo prevé que la empresa organice un programa de formación para los asalariados negros, les dé acceso a puestos de responsabilidad y destine parte de los beneficios derivados de las inversiones a mejorar las condiciones de vivienda de los trabajadores sindicados y a becas de estudio para sus hijos. También el sindicato de la industria textil, Sactwu, concede a través de su sociedad de inversiones 2.000 préstamos anuales para estudiantes.

No obstante, la mayoría de las inversiones no persiguen -al menos a corto o medio plazo- el bienestar social de los sindicados, sino que acaban reinvirtiéndose para financiar nuevas compras de acciones con el criterio del mayor beneficio posible. De hecho, la mayor parte de las inversiones de los sindicatos sudafricanos no van al sector industrial, en el que trabajan la mayoría de sus afiliados, sino a los holdings que controlan las sociedades de servicios.

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