La edad de oro de la innovación

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A pesar de la imagen popular de jóvenes emprendedores de éxito, los datos demuestran que los de más de 40 años suelen ser más innovadores, según explica Stefan Theil en Newsweek.

El perfil del fundador de una startup de alta tecnología no es el de un recién graduado prodigio sino el de un hombre de 40 años, ingeniero o ejecutivo, con esposa e hijos, que se ha cansado de trabajar para los demás.

Así lo describe Vivek Wadhwa, profesora de la Universidad de Duke, tras estudiar 549 casos de éxito de lanzamientos de empresas de tecnología. Los emprendedores de mayor edad tienen más posibilidades de triunfar cuando empiezan un negocio. Las razones clave son principalmente tres: la acumulación de experiencia en sus áreas tecnológicas, un mayor conocimiento de las necesidades de sus clientes y el tiempo invertido en el desarrollo de su red de apoyos, incluidos los patrocinadores financieros.

El éxito de estos emprendedores no tiene una gran repercusión mediática porque por lo general sus empresas no se dedican a productos para el público general de fácil comprensión, sino que suelen implicarse en desarrollar innovaciones más complejas en campos como la biotecnología, la energía o el hardware para tecnologías de la información.

La empresa que más pronto ha crecido según el número de la revista Forbes “Fast Tech 500” es First Solar, fundada en 1984 por un inventor de 68 años. Los fundadores de la segunda empresa que figura en el ranking, Riverbed Technology, tenían 51 y 33 cuando la lanzaron. La tercera, Compellent Technologies, tuvo fundadores de 45, 55 y 58 años. Tampoco Internet es necesariamente un negocio reservado para los más jóvenes. Zynga, la compañía que está detrás de Farmville y otros populares y pegadizos juegos con los que facturará más de mil millones de dólares el año que viene, está fundada por Mark Pincus, de 44 años.

Newsweek va más allá y se pregunta qué pasa entonces no ya con los emprendedores sino con los trabajadores normales si se ha demostrado que ser jóvenes no es un factor de éxito obligado sino al revés. Algunas compañías importantes encargaron investigaciones y estudios para poder defender sus planes de jubilación anticipadas pero tuvieron que rectificar porque los resultados mostraban que los más mayores no sólo tenían grandes ideas para mejorar y hacer más eficientes los procesos sino que sus innovadoras propuestas también representaban mayores rendimientos para la compañía que aquellas que procedían de los grupos formados por gente más joven.

¿De dónde procede pues la idea de que las personas mayores son menos productivas o menos proclives a la innovación? Según David Galeson, economista de la Universidad de Chicago, se debe principalmente a algunos estereotipos culturales muy arraigados en la sociedad. Galeson describe dos tipos de creatividad: el primero basado en nuevos y radicales conceptos, en el que encaja mejor la innovación de los más jóvenes y pone como ejemplo a Picasso; y el segundo más basado en la experimentación y propio de una edad más tardía (Cezanne, Darwin). Esta última clase de innovación es más vacilante y a menudo más progresiva.

La falsa idea de que solamente la primera es innovación de verdad conlleva tristes efectos, según Wadhwa. Esa es la razón por la que muchos fondos de capital riesgo no suelen contestar a las llamadas de los emprendedores de más de 40 años.

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