Gran Bretaña retrasará la jubilación a los 68 años

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Duración lectura: 2m. 4s.

El gobierno británico ha hecho público un Libro Blanco con su plan para salvar el sistema de pensiones, amenazado por el envejecimiento de la población. Las medidas propuestas coinciden en gran parte con las recomendaciones de la comisión Turner (ver Aceprensa 22/06 y 141/04): retrasar la jubilación, subir las pensiones públicas y establecer unos fondos de ahorro privado a los que todo el mundo estará apuntado a no ser que uno rehúse expresamente.

La edad mínima para jubilarse es hoy 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres. El Libro Blanco propone igualar a los dos sexos y posponer el retiro gradualmente: a 66 años en 2024, a 67 en 2034 y a 68 en 2044. En cambio, no será necesario cotizar tantos años como ahora para tener derecho a la pensión pública íntegra: bastarán 30 años, en vez de 39 para las mujeres y 44 para los hombres.

El retraso de la jubilación supondrá un ahorro que permitirá aumentar las pensiones públicas, pensadas como un mínimo que ha de ser completado con frutos del ahorro privado. El problema en Gran Bretaña es que los trabajadores no están ahorrando bastante y los planes de pensiones privados obtienen menos rentabilidad y dan menos prestaciones. Cuando, sumado todo, los ingresos del pensionista son insuficientes, el Estado aporta subsidios que están resultando cada vez más gravosos porque aumenta el número de personas con derecho a ellos.

El Libro Blanco prevé parar esta escalada con dos medidas. La primera es que, a partir de 2012, las pensiones subirán al mismo ritmo que los salarios, no al de la inflación, que suele ser más baja.

La otra medida es estimular la previsión privada implantando en 2012 un sistema nacional de ahorro en el que entrarán todos los trabajadores, si no dicen lo contrario. Cada trabajador tendrá que poner el 4% de su salario en su fondo personal. Le ayudarán el Estado, con un 1% adicional en forma de desgravaciones fiscales, y la empresa, con un 3% más, a no ser que esta ya tenga un fondo para sus empleados al que haga una aportación al menos igual.

Otros países europeos han tomado medidas similares para afrontar el envejecimiento de la población. El retraso de la jubilación se ha decidido ya en varios, como Alemania, Austria, Bélgica, Portugal (para los empleados públicos) o la República Checa.

ACEPRENSA