Empresas solidarias en una economía de proximidad

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Duración lectura: 4m. 30s.

Publica La Croix (1-02-2012) un amplio reportaje de Éric Larpin sobre iniciativas sociales y solidarias ancladas en ámbitos locales, capaces de dinamizar económicamente sus zonas de influencia. Además de algunas entrevistas, se ofrecen también datos de una encuesta.

Como en otros aspectos, el avance de la globalización coincide con un cierto retorno a las dimensiones locales. En el caso de Francia, las llamadas empresas sociales constituyen la décima parte del tejido económico. Cumplen en la práctica diversos objetivos: la consolidación del empleo local, la explotación de los recursos de cada lugar, la acción positiva en favor de poblaciones frágiles. Si se les pregunta cuál es la primera finalidad de la empresa responden: reducir desigualdades (30%), crear empleos duraderos (29%), responder a necesidades no satisfechas por los poderes públicos y el sector lucrativo (20%). Predominan los servicios (73%), orientados hacia lo local (40%) y lo regional (37%). Todo contribuye al desarrollo económico local.

El reportaje cuenta el caso del Grupo Archer, establecido en Romans (Drôme): hace veinte años se lanzó a actividades de integración, en torno a tareas de servicios personales o de mantenimiento de espacios verdes. Desde entonces, las quince empresas del grupo se han convertido en un actor económico de peso: el equivalente a 300 puestos de trabajo a tiempo completo, con un volumen de negocio de 9 millones de euros.

Christopher Knight, director de Archer, ve a su compañía como una empresa territorial: “En un sector laboralmente tocado, nos dimos cuenta de que la inserción no era suficiente, y hacía falta crear puestos de trabajo locales. Hemos establecido alianzas con subcontratistas, por ejemplo, para la fabricación de piezas mecánicas. Hemos adquirido talleres de fabricación de calzado para fundar la marca ‘Made in Romans’”. En 2007, el grupo creó una división territorial de la cooperación económica, que acoge en Romans a otras empresas locales deseosas de participar en la revitalización de la zona. La fórmula parece funcionar.

Cerca de poblaciones en precario

En Borgoña, el Grupo Id’ees es otra muestra de ese anclaje local. Nació en Dijon (Côte-d’Or) con una primera empresa de inserción, y se ha convertido en una federación de 38 establecimientos, con una cifra de negocio de 50 millones de euros. “El grupo se ha desarrollado desde la idea de que era preciso encontrar un trabajo lo más cercano posible a poblaciones en precario”, subraya Alain Bernier, secretario general de Id’ees. “Hemos activado empresas temporales de inserción, con más de treinta agencias en colaboración con Adecco, para estar cerca de las necesidades de las personas”. En 2010, cuentan con 4.000, y están en marcha muchas iniciativas de colaboración con sociedades locales: la última, en Chalon-sur-Saône, para la recuperación de residuos de cartón y su transformación en productos de embalaje.

El punto de partida de las primeras tiendas de comestibles solidarias, en el año 2000, fue similar: encontrar una respuesta social innovadora en alimentación de urgencia. Las 230 tiendas son actores económicos locales, con peso comercial. “Compramos frutas y hortalizas, que se venden a precios módicos a personas en dificultad”, explica Guillaume Bapst, director de la Asociación Nacional de Desarrollo de tiendas de comestibles solidarias. Han puesto en marcha proyectos de integración en Rungis y Perpiñán. Y están a punto de crear talleres para la fabricación de cítricos y zumos, desde la perspectiva del desarrollo económico local.

Además de estas redes de dimensiones significativas, hay también emprendedores sociales al comienzo de la aventura, que buscan crear nuevas industrias locales, para participar en el despegue económico de su territorio o favorecer la reconversión. Así, en el sector de la vivienda, la Manufacture Innove, de Lieusaint (Seine-et-Marne), acaba de iniciar un primer proyecto de doce viviendas en “auto construcción asistida”. “Diseñamos programas inmobiliarios a precios asequibles”, explica Fabrice Blais, el autor del proyecto: “hemos convencido ya a otras colectividades locales, favorables a construcciones ecológicas”. La iniciativa contribuye al desarrollo económico y fortalece el empleo de oficios relacionados con el sector.

Un sector en crecimiento

Esta economía de proximidad, obviamente, no significa una especie de repliegue sobre sí mismo. La cooperativa Ethiquable ha creado puestos de trabajo en Fleurance (Gers), pero participa también ampliamente, a través del comercio justo, en el desenvolvimiento de 35 cooperativas en países del sur. “Así hemos cerrado el círculo”, se regocija Rémi Roux, uno de los gerentes de Ethiquable: “acabamos de lanzar desde aquí la gama ‘Paysans’ para asegurar nuevas oportunidades laborales a grupos de productores en Francia”

La actividad está en pleno crecimiento, según la encuesta que recoge La Croix: en 2010, el volumen medio de negocio fue de 1,18 millones de euros, un 29% más que en 2009; para 2011 se estimaba un crecimiento del 10%. Casi el 70% de las empresas tienen menos de 20 trabajadores, pero el 60% declara que han aumentado entre 2009 y 2010; el 2011 el incremento será menor. Sus ingresos proceden de la venta de bienes y servicios (57%) y de subvenciones públicas (32%).

“Para emerger en el sector de la economía social, resulta indispensable el espíritu de ‘red’: no para buscar un provecho personal, sino un beneficio colectivo. Lo más cerca posible de las realidades locales”, concluye Guillaume Goubert, redactor-jefe de La Croix.