Avance limitado del libre comercio en Norteamérica

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Duración lectura: 2m. 20s.

En su primer año de aplicación, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México no ha justificado ni los temores de sus detractores ni el entusiasmo de sus más ardientes partidarios. La creación de la más amplia zona de librecambio del mundo (360 millones de habitantes) no ha traído novedades espectaculares: ni los capitales norteamericanos se han apresurado a invertir al Sur del Río Grande, ni Estados Unidos ni Canadá se han visto inundados por mercancías baratas mexicanas. Pero el comercio ha crecido en ambos sentidos.

La supresión de los aranceles para muchos productos ha estimulado los intercambios comerciales.En los nueve primeros meses de 1994, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han aumentado un 23% respecto a 1993. Los Estados Unidos absorben ahora el 85% de las exportaciones de México. En el otro sentido, las exportaciones estadounidenses han crecido un 21,7%. México se está convirtiendo en el segundo mercado más importante para las exportaciones norteamericanas, después de Japón.

Hay más perspectiva para juzgar los resultados de la supresión de los derechos de aduana entre Estados Unidos y Canadá, acuerdo que empezó a aplicarse en 1989. El comercio bilateral, que representa más de 200.000 millones de dólares por año, ha tenido una expansión notable. Las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos crecieron un 33% en los cuatro años siguientes a la entrada en vigor del acuerdo. Como el comercio con otros países se ha estancado, ahora la economía canadiense depende más de Estados Unidos, ya que vende allí el 80% de sus exportaciones.

La temida fuga de los industriales hacia el Sur, atraídos por los bajos salarios, tampoco ha tenido lugar en proporciones alarmantes. El ex candidato a la presidencia Ross Perot y los sindicatos norteamericanos, que temían tal eventualidad, pueden respirar tranquilos por ahora. Las inversiones extranjeras en México han crecido un 20% en los ocho primeros meses de este año, mientras que en el periodo 1990-1993 crecieron un 24% anual. Es posible que la incertidumbre política de este año en México (sublevación de Chiapas, asesinato del candidato a la presidencia Luis Colosio, secuestros de grandes empresarios) haya influido en la parsimonia de los inversores norteamericanos. Pero el acuerdo con el Norte ha contribuido a que México haya podido superar sus problemas y haya vuelto al crecimiento.

Los gobernantes mexicanos y los estadounidenses coinciden en que el acuerdo ha ayudado a crear empleo a los dos lados de la frontera. De hecho, es difícil separar lo que se debe al acuerdo y lo que es efecto del crecimiento económico y de la reducción del paro en Estados Unidos. En cualquier caso, los resultados del primer año han sido estimulantes.

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