Alemania sacrificará el Pacto de Estabilidad para crecer en 2005

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Duración lectura: 2m. 42s.

Alemania saldrá del estancamiento económico en los próximos dos años, pero a un ritmo inferior al de la media de la UE. Para garantizar el crecimiento, el gobierno asumirá un déficit que, según los expertos, superará al 3% del PIB permitido por la UE. Entretanto, las regiones de la antigua RDA invierten en gastos de personal el dinero que la federación les da para infraestructuras.

Las ayudas anuales del Estado alemán a los cinco Länder que formaban la antigua República Democrática suman 1,25 billones de euros (1991-2003), a un ritmo de más de cien mil millones anuales. Por otra parte, el déficit presupuesto del Estado transgredió el límite del Pacto de Estabilidad en 2002 (3,5% del PIB) y 2003 (3,9%), y para los dos próximos años se prevé que sea del 3,7% y del 3,5%. Las ayudas al este representan el 4% del PIB, es decir, más o menos el equivalente del déficit público del conjunto de Alemania para este año.

Alemania no tiene mucho de donde recortar, ya que en los años de gobierno socialdemócrata-verde (desde 1999) los gastos presupuestarios han aumentado “sólo” un 1% anual; pero ese ritmo es mayor que el crecimiento económico en los últimos años. Para 2004 y 2005 se prevé la salida del estancamiento, con un crecimiento del 1,5% en ambos años, que será de todos modos inferior al de la Eurozona y al mundial o al de Estados Unidos.

La jefa del grupo parlamentario verde, Krista Sager, opina que en todo caso son las regiones y municipios quienes deben ahorrar, recortando subvenciones. Esta afirmación puede ser políticamente correcta, pero la situación es distinta en las regiones occidentales y orientales, y el gobierno ha decidido tomar cartas en el asunto. La deuda por habitante de los Länder y municipios occidentales casi se ha doblado desde 1991, pasando de 3.933 a 6.796 euros, y al menos debe aclararse qué pasa con el dinero que se manda a los nuevos Länder orientales.

A finales de abril, el gobierno federal anunció pleitos con cuatro de estas cinco regiones -sólo se salva Sajonia- por desvío de los fondos del primer Pacto de Solidaridad (1993-2001). Al parecer, las ayudas fueron a parar a gastos de personal -el porcentaje de funcionarios es notablemente más elevado en el este que en el oeste- en lugar de a las infraestructuras. Según el gobierno, la región de Berlín no ha dedicado ni un solo euro a los fines previstos, y ha empleado las ayudas para cubrir deudas corrientes. Se sospecha que el uso de los fondos del segundo Pacto de Solidaridad no ha sido mucho más escrupuloso, ya que también carecía de un sistema de control estricto.

Así pues, Alemania sacrificará la solidaridad con Europa a la solidaridad con sus regiones orientales. Y si bien habrá una reprimenda para quienes han malgastado el dinero, el canciller Gerhard Schröder dejó claro el 18 de abril que no cambia la previsión de transferir 159.000 millones de euros hasta 2019 en el marco del segundo Pacto de Solidaridad: “El proceso de recuperación de la economía de Alemania oriental durará aún mucho tiempo”.