Cuestión de oído

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Duración lectura: 1m. 9s.

Contrapunto

Los avances tecnológicos nos ofrecen hoy la posibilidad de reproducir la música con una altísima fidelidad. Hay que pagarlo, pero ¿quién se conforma con algo menos que lo mejor? Lo malo es que el oído humano no siempre es capaz de distinguir tanta perfección. Así se ha comprobado en un experimento hecho en el Conservatorio de Hannover (Alemania) para comparar el sonido de un disco compacto y el de un disco de vinilo. Los autores del estudio tomaron 6 composiciones de música clásica y de jazz y las reprodujeron, en sonido analógico y en digital, ante 160 voluntarios. El grupo estaba compuesto por vendedores de tiendas de alta fidelidad, diseñadores de componentes de audio, músicos profesionales, estudiantes de música, melómanos y personas no aficionadas a la música. De los 160 voluntarios, sólo 4 distinguieron en las 6 composiciones cuáles se habían reproducido con tecnología analógica y cuáles con digital. Otros 17 acertaron en 5 piezas. Y los expertos en música no tuvieron más aciertos que los oyentes ocasionales. Los autores del estudio concluyen que “la percepción humana está modulada por las expectativas que se hace a priori el receptor”. Una conclusión que podría aplicarse también a tantos productos cada vez más sofisticados que nos ofrece la sociedad de consumo.

Juan Domínguez

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