Se recrudecen en las islas Molucas los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes

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El recrudecimiento de los conflictos entre musulmanes y cristianos continúa cobrándose vidas en las islas Molucas (Indonesia), donde en las últimas dos semanas han muerto alrededor de mil personas, según The International Herald Tribune.

Dentro de un país donde el 90% de la población es musulmana, las islas Molucas constituyen un caso aparte por su composición religiosa: el 54% son musulmanes y el 44% cristianos, el 7% de estos últimos católicos. Aunque la región ha sido visto en ocasiones como modelo de convivencia interreligiosa, los conflictos datan de 1950. Entonces, los cristianos combatieron contra el ejército indonesio en un intento de secesión. Más recientemente, el ambiente volvió a turbarse en enero de 1999. Desde entonces hasta hoy, según ha declarado el sacerdote Agustinus Ulahayanan, director del Centro Cristiano de Crisis de Ambon, capital de las islas Molucas, se han producido alrededor de 1.500 víctimas.

Aunque desde el principio los católicos han desempeñado un papel de mediación entre protestantes y musulmanes, también están sufriendo las consecuencias del conflicto, con muertos y desaparecidos. Asimismo, se sabe que han sido incendiadas 18 iglesias. Como consecuencia de las luchas, muchos católicos huyen, de modo que en Seram, por ejemplo, ya sólo quedan 3 comunidades religiosas de las 24 que había.

Aunque el ejército está presente en la zona, representantes cristianos han expresado sus quejas sobre su actuación. Petrus Canisius Mandagi, obispo católico de Amboina, señalaba ya a la agencia Fides el pasado 29 de octubre que un grupo de generales estaba involucrado en la reanudación del conflicto de Ambon. El P. Ulahayanan declaraba el 11 de enero a la misma agencia que altos oficiales del ejército están implicados en la lucha. La tensión en las Molucas está siendo explotada para resucitar en la vida política a ciertas personalidades y jefes del ejército que han sido muy criticados en Indonesia.

Tanto musulmanes como cristianos se echan la culpa de los altercados recíprocamente; representantes de las dos religiones señalan que el conflicto ha sido creado para acabar con su religión en el territorio. Por parte de los fundamentalistas islámicos, la solución parece plantearse en términos de guerra santa, como así lo solicitaron 10.000 musulmanes que se manifestaron en Yakarta el pasado 7 de enero. Sin embargo, el propio presidente indonesio, Abdurramahn Wahid, musulmán moderado, está en contra de esta postura. De hecho, además de que la Marina ha desplegado buques en la zona y ha impuesto el bloqueo naval, el mismo Wahid ha asegurado que impedirá que ningún buque con militantes musulmanes desembarque en las islas. Agustinus Ulahayanan, por su parte, se ha ofrecido como mediador entre protestantes y musulmanes y ha propuesto varias medidas para la resolución del conflicto. En primer lugar, cambiar la actual presencia del ejército en las islas Molucas por el de una policía mixta de musulmanes y cristianos. En segundo lugar, la creación de una comisión mixta que vele por el respeto de los derechos humanos. Por último, solicita la presencia de una misión especial de la ONU o, al menos, de un observador de la ONU, que reúnan información que, según dice, muy a menudo es manipulada por medios de comunicación nacionales. Sin embargo, Wahid ha dejado clara su postura en los últimos días en cuanto a que el conflicto de Ambon es asunto interno y debe ser solucionado por los priopios indonesios. Además, también ha señalado que no decretará el estado de emergencia.

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