Los “dragones asiáticos” revalorizan la ética confuciana

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Duración lectura: 2m. 42s.

En los países recientemente industrializados del Asia oriental, los dirigentes temen que el desarrollo capitalista introduzca los inconvenientes sociales y morales que lo han acompañado en Occidente. Para evitar la contaminación, están empeñándose con más fuerza en vacunar a los jóvenes con los valores asiáticos tradicionales, el confucianismo en particular.

La defensa de estos valores contra el individualismo occidental es un objetivo frecuentemente propuesto en los últimos tiempos por los gobernantes. “Si adoptamos los valores occidentales, resultará amenazada la cohesión social y el país irá en decadencia”, advierte el ex primer ministrode Singapur, Lee Kuan Yew. En Occidente, a menudo se interpreta esta insistencia como un intentode justificar regímenes más o menos autoritarios. Desde Asia se replica que no existe un modelo único de democracia y que Occidente pretende imponer, con su noción supuestamente universalde derechos humanos, sus propias ideas al resto del mundo.

En cualquier caso, con la promoción de los valores tradicionales en la escuela, los dirigentes de los “dragones asiáticos” quieren también impedir lacras sociales que aquejan a Occidente, como la escalada del divorcio o de la delincuencia. Así, los niños surcoreanos son instruidos durante dos horas a la semana en las “26 virtudes”, individuales, familiares y sociales. Tienen que llegar a dominar en la enseñanza primaria dos manuales de moral y estudiar “Ética nacional” en la secundaria. Los pla-nes de estudios de Taiwán y Hong Kong incluyen asignaturas semejantes. Y en Singapur, la educación moral es la única que no se imparte en inglés, sino en la lengua materna del alumno.

La autoridad moral a que se recurre en los países de población china es Confucio. Un libro de texto de “Ética confuciana” actualmente en uso en Singapur previene contra la pérdida de las tradiciones con ocasión de la modernización: “Aunque aumente la competencia en el trabajo y la vida se haga cada vez más fría, aún podemos seguir por la senda confuciana de cultivo del espíritu y encontrar sentido a la convivencia”.

También en China se fomenta el confucianismo, aunque allí intervienen además otros motivos. Denostado durante la “Revolución cultural”, Confucio ha sido objeto de glorificaciones periódicas después de la muerte de Mao. La última campaña del régimen ha comenzado este mes, con ocasión del 2.545 aniversario del nacimiento del sabio. La fecha se ha celebrado en Pekín con un simposio internacional al que han acudido destacados dirigentes, entre ellos un miembro de la permanente del Politburó.

En China se desempolva el confucianismo para corregir el desfase producido entre la ideología oficial y la realidad del país. El experimento capitalista impulsado desde el ascenso de Deng Xiaoping alienta en la práctica valores individualistas poco conformes con los principios comunistas proclamados. El escepticismo que ha caído sobre la ideología arrastra también a los principios tradicionales. El régimen trata de rellenar este vacío moral con Confucio, buscando concordancias con el comunismo chino. En particular, del confucianismo le interesa rescatar la insistencia en las virtudes cívicas y en el respeto a la autoridad.

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