The Stanley Parable

GÉNEROS JUEGOS

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El desarrollo independiente de videojuegos está produciendo las obras más originales de los últimos años, en una época donde parece que todo son monótonos títulos de disparos. The Stanley Parable no solo resulta fresco en su propuesta sino que es un experimento único.

Stanley es un asalariado cuyo tedioso trabajo consiste en pulsar botones siguiendo las órdenes que le dictan. Cuando un día las órdenes dejan de llegarle, debe obrar por cuenta propia. Pero el asunto no podría ser más misterioso porque su oficina está desierta y una voz narra sus acciones.

El objetivo es explorar el entorno como Stanley y elegir entre varios caminos para continuar el relato, narrado por la mencionada voz omnipresente. Aunque las acciones a realizar sean escasas (tan solo moverse y tocar objetos), se contemplan todas las posibilidades pudiendo optar por la inactividad, la sumisión o la rebeldía.

Con cada final que se alcanza (no siempre coherente) se modifican además algunos parámetros del entorno para que la experiencia dé apariencia de fresca e infinita. No hay un desenlace claro ni se pretende: el misterio de la oficina es insondable y surrealista. Y Stanley siempre vuelve a empezar en su puesto como si nada hubiera pasado.

Al margen del camino escogido, el juego despliega una importante carga de ironía, humor, referencias a la cultura popular y reflexiones sobre la narrativa interactiva y las mecánicas de los videojuegos. Incluso se permite romper la cuarta barrera para interpelar al jugador o hablar de la creación narrativa. Tales mensajes no tendrían cabida de no ser porque su estilo de juego es pausado y contemplativo, propio de un experimento audiovisual.

Si bien su guion puede ser de vanguardia, no es así su tecnología. Su motor gráfico tiene lustros a sus espaldas y cumple con su cometido sin asombrar, a pesar de sus mejoras. La ventaja es que prácticamente cualquier ordenador puede moverlo, siendo lo mínimo el vetusto Pentium 4. Estas limitaciones se suplen con lo inspirado de sus diseños artísticos, banda sonora y diálogos del narrador, algunos impagables.

Dadas sus singularidades y contenido, se recomienda a usuarios exigentes que busquen una experiencia sorprendente, imaginativa y que les estimule intelectualmente. Absténgase habituales de la acción frenética o de los juegos sin carga narrativa.