Animal Crossing New Leaf

GÉNEROS JUEGOS

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La franquicia Animal Crossing, un simpático simulador de relaciones sociales a pequeña escala, ha ido creciendo en seguidores desde comienzos de siglo pese a sus contadas iteraciones. Con esta entrega portátil se renuevan sus planteamientos para resultar más asequible sin perder su encantadora esencia.

El principal cambio es el enfoque: ahora, aparte de las tradicionales actividades como relacionarse con los vecinos u organizar el hogar virtual, se trata de encarnar al alcalde del pueblo. Esto supone que hay que velar por las necesidades de la gente y satisfacerlas lo mejor posible, siempre dentro de las peculiares reglas del juego, que nada tienen que ver con las tareas reales del mandato.

Las obras públicas a realizar consisten en construcciones de diversos tamaños para personalizar el pueblo. La lista se amplía con el paso del tiempo, como la mayoría de opciones del juego, aunque tiene una pega: el mobiliario urbano se puede reubicar pero no así los edificios, así que conviene ser prudente. También se pueden aprobar ordenanzas para adaptar el funcionamiento del pueblo a nuestro consumo y horarios. Una forma muy inteligente de autorregularse y evitar viejas frustraciones derivadas del reloj interno del juego.

En consonancia con el nuevo cargo, la zona comercial se ha alejado del pueblo para ofrecer más terreno donde operar y diferenciar mejor las actividades que ofrece cada lugar. Conforme avanza la partida van surgiendo distintas necesidades, algo que los nuevos establecimientos logran solventar. Destaca la tienda de reciclaje, que aporta la nota ecologista, permitiendo a los pueblerinos deshacerse de lo que ya no quieren para ponerlo a disposición de los demás.

Otra mejora es el aspecto social, ahora mucho más interesante. Los vecinos tienen numerosas líneas de diálogo y, más importante aún, una marcada personalidad. De su aportación al bienestar de la comunidad dependerá si les permitimos o denegamos la estancia, algo inofensivo porque siempre habrá reemplazo para los exiliados.

También ha mejorado la comunicación, ya que ahora podremos visitar pueblos de otras partes del mundo, entrar en casas de otros jugadores y conseguir así nuevos objetos. Todo con la seguridad que aporta Nintendo al obligar a que se intercambie el código pertinente, lo que obliga a conocer previamente a la persona. Lástima que no se exploten las posibilidades de la consola para relacionarse, porque tan solo se puede escribir usando el lento e impreciso teclado en pantalla.

Por lo demás, New Leaf es sólido tanto en su inmaculado apartado técnico como en su adorable aspecto. Sus sencillos e infantiles diseños cumplen con todas las necesidades, sobre todo ahora que hay muchas más animaciones. Igualmente destacan los efectos de sonido y los temas musicales: variados, apropiados e inspirados.

En suma, es un juego que ofrece diversión sana para toda la familia y tiene una larga vida, ya que carece de un objetivo final. Es especialmente indicado para los niños porque su tono alegre y cándido puede empalagar a los adultos.