“A pesar de su fallecimiento hace más de tres lustros –escribe Bénédicte de Buron-Brun, experta en la obra de Francisco Umbral y responsable de esta edición–, nunca ha desaparecido de la memoria colectiva por la imagen provocadora y de dandy que se había formado, pero, sobre todo, por la calidad excepcional de sus escritos, así como por su vigencia”. Ejemplo de esta permanencia es este libro, una selección de los artículos que Umbral (1935-2007) publicó desde 1971 hasta 2006 en Jano. Medicina y humanidades, revista dirigida a médicos y al personal sanitario. Esta edición coincide con la celebración en 2025 del 50 aniversario de Mortal y rosa, considerado por la crítica como el mejor libro de una extensísima obra literaria formada sobre todo por novelas, biografías, ensayos literarios y artículos periodísticos.
Como columnista, Umbral es hoy día un referente en el periodismo literario. Sus artículos abordaban todos los temas, aunque en los que publicó en la prensa diaria dominaban la política y la actualidad, siempre desde una perspectiva muy personal y subjetiva. Existe una estrechísima vinculación entre sus artículos y el estilo de sus novelas, con una prosa testimonial y confesional, de raíces líricas, repleta de sorprendentes imágenes y múltiples hallazgos expresivos.
El propio Umbral ha destacado como maestros a César González Ruano y Francisco Cossío; en su concepción del estilo y hasta de la novela, es evidente la huella de Valle-Inclán. En sus artículos la prioridad es la belleza formal por encima del contenido. Y en ellos despliega su escepticismo, humor, cinismo y afán de transgresión y provocación, ingredientes habituales en toda su literatura.
Los artículos que forman parte de este libro están divididos en dos grandes temas: política y sociedad, y vida privada. En los primeros, encontramos al Umbral más conocido, el cronista de una época, siempre desde la perspectiva de “un señor de izquierdas como yo”.
Como ocurre con el resto de su literatura, resultan más interesantes los artículos sobre su vida privada, donde Umbral abre la puerta al “inventario melancólico de la propia intimidad”. En esta parte encontramos artículos dedicados a sus manos, la cabeza, el abrigo, la bufanda, el whisky, los árboles de su dacha, sus gatos, su casa, la despensa, la escritura o la familia, entre otros temas.
En sus primeros años de Valladolid, antes de dedicarse por entero al periodismo, Umbral era conocido como poeta y crítico de poesía. Esta vena lírica es uno de los rasgos estilísticos más sobresalientes de su prosa. De hecho, muchos artículos están concebidos como poemas en prosa. Alguna vez Umbral se definió como “un lírico que se metió, no sé por qué, en la épica sucia de la vida, de la política, del periodismo, de la ciudad”.