Una idea de Europa

TÍTULO ORIGINALUna idea dell´Europa

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Alianza. Madrid (2000). 190 págs. 925 ptas. Traducción: Carlos Alonso.

En plenos dolores de parto de la moneda única europea, el presidente de la Comisión Europea y ex primer ministro italiano publica sus reflexiones en torno al gran proyecto político que debe suceder al Mercado Único, quizá con la esperanza de despejar la ansiedad que despierta el nacimiento del euro.

El ensayo, escrito el año pasado, es, pese a su brevedad, ambicioso en su diseño. Prodi pasa de puntillas por los riesgos que afronta la unión monetaria, así como por la inminente tormenta interna de intereses que suscitará la reforma de las instituciones comunitarias para dar cabida a nuevos Estados miembros, y se centra, en cambio, en las irrefutables ventajas del proyecto político común. Su programa, como el de todos los europeístas más o menos visionarios, defiende que una Europa más unida y más amplia reportará no solo estabilidad política y social sino también competitividad frente a Estados Unidos y Japón.

Prodi admite en varios pasajes que la unión monetaria es en cualquier caso “un acto político de fe en Europa”, que supera argumentos puramente contables o mercantiles. El proyecto de Unión Europea (UE) nació, según Prodi, con el afán de entrelazar las culturas latina y germánica para erradicar la posibilidad de más guerras, y para recibir en nuevos estadios a las culturas anglosajona y eslava.

Pese a que los titulares de prensa indiquen otra cosa, el presidente del Ejecutivo comunitario subraya lo paradójico de acalorarse en el debate sobre la fórmula más adecuada para la reforma interna de las instituciones de la UE, “mientras nadie es capaz de mostrarnos el camino para la reconstrucción del alma europea”. Un sendero que para Prodi pasa por reconocer que “Europa no es concebible desvinculada de sus raíces cristianas”. Y que exige aceptar el desafío planteado por Juan Pablo II, pese a las dificultades técnicas: que ningún país europeo, con independencia de su tamaño o riqueza, sea dejado al margen de lo que se está construyendo.

Francisco de Andrés