Troya y Homero

TÍTULO ORIGINALTroia und Homer

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Destino. Barcelona (2003). 427 págs. 20,90 €. Traducción: Eduardo Gil Bera.

Durante mucho tiempo sólo se sabía de los hititas por la Biblia, y como unos cuantos intelectuales habían decidido que no era un libro histórico, los hititas fueron condenados a la inexistencia. Desde hace ya muchas décadas, los descubrimientos sobre los hititas se han multiplicado; se sabe hasta su lenguaje, se descifran sus documentos. Pues en este ámbito hitita se desarrolló la cultura de Troya en una probable guerra contra la cultura floreciente entonces en Grecia, la micénica, en el siglo XIII a.C.

La Ilíada, del siglo VIII a.C., de Homero, no tiene rival en ninguna de las literaturas antiguas, ni en Egipto, ni en la India, ni en China. No sólo es muy temprana, sino que es perfecta, nada primitiva.

Toda persona medianamente culta debería conocer este libro de Latacz, porque es la respuesta completa y documentada a cuestiones como ésta: sí, la ciudad excavada primero por Schliemann, después por otros muchos y actualmente, con descubrimientos sensacionales, por Manfred Korfmann, se llamaba Troya. Los que aparecen en Homero como atacantes -aqueos, dánaos y argivos- eran los nombres de algunos habitantes de Grecia en el siglo XIII y hay pruebas concluyentes sobre esto.

La métrica de la Ilíada, el hexámetro, era una realidad en la época micénica y fue transmitida por los rapsodas a través de los llamados “siglos oscuros”, junto con los temas: la historia de Edipo, la de Agamenón, la de Ulises, todo junto a las bases de la mitología religiosa alrededor de Zeus. Lo único que todavía se ignora es si ocurrió una concreta guerra de Troya y por los motivos y de la forma en que la cuenta Homero o si es una invención del mismo Homero, sobre relatos anteriores.

Troya y Homero se lee como el desvelamiento de unos enigmas y asombra al descubrirse cómo lo que parecía perdido para siempre se asoma de nuevo a la actualidad.

Rafael Gómez Pérez