Ética, disenso y derechos humanos

Javier Muguerza

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Argés. Madrid (1998). 155 págs. 1.350 ptas.

Este libro es la reedición de La alternativa del disenso (1989), completada con una crítica de Ernesto Garzón Valdés y la respuesta de Muguerza. Se trata de una “fundamentación” light de los derechos humanos, para no parecer fundamentalista. Muguerza no acepta el iusnaturalismo pero tampoco el positivismo. Así que acude a Kant, convirtiendo aquello de que el hombre ha de ser tratado como fin, nunca como medio, en un predominio de la autonomía del individuo que puede disentir, en nombre de su conciencia, de cualquier consenso. Garzón responde que la ética quiere universalidad. Muguerza está de acuerdo, y señala una tensión entre la universalidad y la autonomía individual. En cualquier caso, el individuo está “socio-históricamente” condicionado. Así, los motivos del disenso, fuente de otros posibles derechos humanos, vendrán dados por… lo que resulte. Por no querer hacer metafísica, Muguerza se queda siempre entre medias. Y como resulta que hay también disensos malos (Hitler fue un disidente en la república de Weimar), el criterio para distinguir buenos y malos disensos queda en manos de la conciencia del hombre socio-históricamente condicionado.

El libro es ameno, con un cierto sentido del humor, aunque para especialistas en los debates sobre el tema, que son -también los de Muguerza- muy académicos, a pesar del tono desenfadado. Bueno como planteamiento de las dificultades de fundamentar los derechos humanos, es escaso en cuanto a soluciones.

Rafael Gómez Pérez

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