Telépolis

Javier Echeverría

Destino. Barcelona (1994). 188 págs. 1.500 ptas.

Marshall McLuhan elaboró hace casi treinta años su teoría sobre la “aldea global”, en la que predijo fenómenos de globalización en campos como la política, la educación y la cultura, que comenzaban a vislumbrarse como posibles gracias a los medios de comunicación. Javier Echeverría, doctor en Filosofía por las universidades Complutense (Madrid) y de la Sorbona (París), publica un ensayo que trata de llevar más lejos los planteamientos de McLuhan, basándose en los espectaculares avances y posibilidades de los mass-media.

Echeverría parte del concepto de una ciudad planetaria, Telépolis, de la que las naciones constituirían simples barrios. La calle -con sus casas, plazas y mercado-, lugar por excelencia de las relaciones laborales y sociales, estaría siendo sustituida paulatinamente por los medios de comunicación. Los ordenadores, la televisión y el correo electrónico, a través del filtro de los teleporteros -personas que manejan información privilegiada- servirían para realizar actividades que antes se hacían en la calle. La compra se hace por teléfono o con el ordenador, las noticias llegan por la pantalla del televisor y no por la boca del vecino con el que jugamos una partida de cartas.

En el campo económico el autor habla de una revolución: la economía telepolitana, basada en el consumismo productivo. En algunos casos se ofrece al telepolita mercancía gratuita, como en el caso de muchos canales televisivos. Pero en la medida en que el telespectador consume programas, está contribuyendo a conformar una audiencia, algo que se puede vender a los anunciantes. El teleturismo o la teleopinión -los sondeos y encuestas- pertenecerían también a esta clase de “productos”.

El ensayo no pretende ser definitivo y el autor reconoce sus limitaciones. Telépolis está en fase de formación, y es difícil predecir en qué parará. De hecho, Javier Echeverría indica algunas paradojas en su modelo. La exaltación teórica del individuo en Telépolis, se contradice por la tendencia a estudiar comportamientos u ofrecer programas teniendo en cuenta segmentos de población. La televisión puede contribuir a aumentar la diversidad cultural, pero también a uniformizar a las personas creando artificialmente modas o tendencias.

El tono irónico y los ejemplos usados facilitan que el libro se siga con interés. Algunos planteamientos son discutibles, porque extrapolan de una o varias situaciones particulares una ley general. En todo caso, Telépolis es una reflexión que hace pensar en el estilo de una sociedad marcada por los avances tecnológicos.

José María Aresté

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