Socioeconomía

José Pérez Adán

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Trotta. Madrid (1997). 120 págs. 1.500 ptas.

José Pérez Adán hace en este libro una sucinta presentación razonada de la Socioeconomía, una de las novedades intelectuales con mayor relevancia política aparecidas en los últimos años en el mundo anglosajón. Esta nueva perspectiva pretende reconducir la ciencia económica al seno del contexto social y moral que le vio nacer, para perseguir la justicia, la solidaridad y el bienestar global, y no sólo la maximización del interés propio.

Según esta visión, la economía no es un sistema cerrado, sino que está inmersa en la realidad social y cultural. También advierte que los intereses que generan comportamientos competitivos no son necesariamente complementarios y armónicos. La Socioeconomía asume que las decisiones de los individuos están influidas por valores, emociones, afinidades culturales y otros condicionamientos, y no sólo por un cálculo del interés propio. En este sentido, no presupone, como lo hace el pensamiento económico convencional, que los sujetos económicos actúan siempre racionalmente o que están sobre todo motivados por el propio interés.

Con este punto de partida, Amitai Etzioni, fundador de la Sociedad Mundial de Socioeconomía y prologuista del libro, niega el postulado del pensamiento económico neoclásico que erige la maximización del propio interés en centro de la racionalidad económica. Pérez Adán argumenta que esta visión deja a la sociedad al albur de los individuos y, a la postre, la rompe. El individualismo metodológico lleva a decisiones socialmente irracionales, como el deterioro ecológico o el incremento del malestar social como consecuencia de las crecientes desigualdades.

A estas alturas, la coherencia social no puede estar subsumida en la fe en la “mano invisible” con la que los primeros neoclásicos justificaban la lógica de los comportamientos egoístas. En este sentido, los modernos comunitaristas defienden cambios en los estilos de vida, como consecuencia de que los sujetos tengan en cuenta en sus decisiones también los intereses públicos.

Para el individualista, la intimidad se ciñe al yo; para el comunitarista, los individuos construyen ámbitos privados a través de sus relaciones públicas (la familia, el vecindario, etc.). De acuerdo con la postura expuesta en el libro, la responsabilidad del individuo por lo público supone un ensanchamiento del ámbito privado. Esto exige entender la democracia como un proceso activo, a través de la asunción individual de responsabilidades públicas.

El libro va dirigido, particularmente, a profesores y estudiantes de ciencias sociales. Pero está escrito con el ánimo de presentar al mundo de habla castellana un debate sobre el discurso económico vigente que ya está abierto en otros países.

Carmen Salas

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