San Agustín

TÍTULO ORIGINALSaint Augustine

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Garry Wills Mondadori. Barcelona (2001). 213 págs. 1.500 ptas. Traducción: Teófilo de Lozoya.

Dentro de una nueva colección de biografías para un público amplio, se traduce ahora esta biografía intelectual de Agustín de Hipona, amena e interesante. El autor, Garry Wills, enseñó en las universidades Johns Hopkins y Northwestern; dos veces premio nacional del Círculo de críticos norteamericanos, fue premio Pulitzer en 1992 por su biografía Lincoln at Gettysburg. El interés de Wills por Agustín es intelectual. No excluye el grandioso mundo sobrenatural y de la gracia divina que Agustín vive, de modo creciente, desde su conversión; pero es ese otro ámbito, el de la poderosa mente agustiniana, el que estudia en esta biografía.Wills es original en su enfoque, su redacción es breve y precisa: no carga la obra con el fárrago documental de citas y fuentes; pero es evidente que su sencilla precisión no es inventada (hay una guía bibliográfica por capítulos, y un apartado dedicado a las fuentes utilizadas).

El libro consta de una amplia introducción, que se ocupa casi de modo exclusivo de la supuesta vida licenciosa de Agustín, que el autor prácticamente niega, y de tres grandes capítulos: el primero (354-383) es la época de infancia y adolescencia, estudios y dificultades económicas familiares. El segundo, en Italia, abarca su trabajo en Roma y en Milán, su ascenso profesional y su conversión, la muerte de su madre, santa Mónica, y el retorno definitivo a África (383-388). El tercero narra su ministerio sacerdotal en Hipona, episcopado, apostolado y libros, invasión de los bárbaros y muerte (388-430).

La biografía excluye del itinerario ideológico y polémico de san Agustín una exposición más o menos completa de su valiosa filosofía; y deja de lado también su importante teología, de la que hace sólo las necesarias referencias.

A pesar de la preocupación de Wills por ser preciso en tantos asuntos, tiene algunas insuficiencias. Así, dice con suma vaguedad a propósito del concubinato que “incluso la Iglesia reconocía la legitimidad de este tipo de uniones (Concilio de Toledo, 400, Canon 17)”, sin molestarse en definir ese supuesto reconocimiento de la Iglesia ni en distinguirlo del sacramento del matrimonio. También se advierte un gracioso desenfado al hablar de los defectos de los santos: el Papa Dámaso, el mismo Agustín, su madre, Jerónimo, Paulino de Nola…

Premio Pulitzer por su biografía sobre Lincoln, ciertamente maneja Wills con buena técnica de biógrafo los trazos, gruesos y leves, que dan un perfil completo del sabio Agustín de Hipona. Sabio.

Todos los sucesos y periodos capitales de la vida del santo quedan plasmados y engarzados armónicamente con su pasión por la verdad -que no es sólo intelectual sino vital-, su búsqueda inquieta, hasta que la Verdad misma se le muestre.

Esta biografía es más bien la de Agustín el monstruo de las ideas, extraordinario creador de filosofía y teología, gran polemista y catequizador, e investigador y defensor de la doctrina de Cristo.

Pedro Antonio Urbina

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