Montse Grases. La alegría de la entrega

Rialp.
Madrid (1993).
502 págs.
2.950 ptas.

El autor de esta biografía ha tenido que afrontar el reto de transmitir al lector la hondura de una vida muy corta –menos de 18 años–, que estuvo marcada en su recta final por una dolorosa enfermedad. Además, toda esa vida fue muy normal, externamente parecida a la de tantas otras personas. Lo singular es que su protagonista marcha camino de los altares desde 1962, año en que se inició su proceso de beatificación.

Este relato de la vida de Monserrat Grases García ha logrado calar en el alma de esta joven catalana, nacida en 1941 y muerta en 1959, que supo encontrar la alegría en el sufrimiento, gracias al apoyo de su familia y a su fidelidad a una vocación de entrega a Dios en el Opus Dei, al que pertenecía desde algo más de un año antes de morir.

Los dos sustantivos del subtítulo del libro –alegría y entrega– encierran el secreto de la paradoja que plantea la vida de Montse Grases: alcanzar la plenitud como ser humano en la aparente disminución física y psíquica que supone un cáncer avanzado, más terrible si cabe por sufrirlo una adolescente que está como quien dice naciendo a la vida.

José Miguel Cejas ha partido de muy lejos para revelar al lector este secreto. Ha estructurado la obra de un modo singular, usando como pauta el famoso pasaje del Eclesiastés: “Todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de sembrar y tiempo de cosechar…”. A la siembra dedica el autor especial interés, pues por ella se puede entender en profundidad el sentido de la parte final, cuando llega el tiempo de morir. Así, en los primeros capítulos entrelaza las historias de las personas que, directa o indirectamente, marcaron la vida de la protagonista: su familia, especialmente sus padres y sus nueve hermanos; el Fundador del Opus Dei, el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer; los primeros hombres y mujeres que siguieron su espiritualidad; las mujeres del Opus Dei que trataron más directamente a Montse Grases… Esta parte ofrece las pistas necesarias para comprender después el despliegue de la personalidad de Montse Grases en los capítulos en los que pasa a ser la protagonista absoluta.

Fruto de un completísimo trabajo de documentación y de multitud de entrevistas con los principales personajes, el autor ofrece la necesaria perspectiva histórica de lo que narra, llenando también de vitalidad cada pasaje. Gran parte del relato se centra en la vida, normal, que llevó Montse Grases hasta su enfermedad. Pero nunca puede resultar fría una vida vivida cara a Dios, con pasmosa naturalidad, siempre con la alegría de la entrega, encontrando lo divino en toda esa aventura cotidiana. Porque no hay relato más fascinante que el que describe –como hace éste– el culmen de la libertad del ser humano: su entrega absoluta, incondicional y alegre –a pesar de los pesares– a la voluntad de Dios.

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