Mi lucha por la paz. Memorias

TÍTULO ORIGINALBattling for Peace. Memoirs

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Prensa Ibérica. Barcelona (1995). 456 págs. 3.500 ptas.

Estas Memorias del actual primer ministro de Israel, Shimon Peres, no son sólo una relación de hechos y testimonios sobre personalidades vinculadas al nacimiento y desarrollo del Estado de Israel. Además de impresiones acerca de Mitterrand, Sadat, Arafat, el rey Hussein, Bush o Gorbachov, hay en estas páginas el reconocimiento explícito de que no puede existir una identidad judía que al mismo tiempo no sea religiosa.

Esta afirmación viene de alguien que es militante del partido laborista israelí y que no escatima los elogios a figuras del socialismo europeo como Willy Brandt, Olof Palme o Kreisky.

Peres se ha afianzado a lo largo de los años en el convencimiento de que los “profetas” judíos de la modernidad (Marx, Trotski, Freud, Einstein, Disraeli, Blum, Heine, Herzl) cometieron un gran error. La mayoría de ellos despreciaron la fe judía como un anacronismo y pretendieron prescindir de Dios, pues, a su entender, la religión no había conseguido aliviar las injusticias en el mundo. También no pocos líderes del sionismo israelí creyeron más en las utopías socialistas que en la Biblia, sin darse cuenta de que el auténtico humanismo estaba ya en el Libro de los Libros.

Shimon Peres está persuadido de que vivimos un tiempo nuevo en un nuevo Oriente Próximo. El proceso de paz israelo-palestino, abierto en 1993, demuestra la clarividencia de David Ben Gurion, uno de los fundadores del Estado de Israel, que ya en los años cincuenta consideraba preferible tener un Estado judío en una parte de Palestina que insistir en que toda Palestina fuera judía, con el riesgo de perderla por entero. La trayectoria política de Peres le lleva a la convicción -demostrada por tantos hechos en este final de siglo- de que la prosperidad de las naciones no depende tanto de la superficie o las riquezas naturales, sino sobre todo de los recursos intelectuales, y entre estos Israel cuenta sin duda con los del espíritu.

Antonio R. Rubio

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