Los conquistadores: una breve introducción

Alianza Editorial.

Madrid (2012).

185 págs.

9,50 €.

Traducción: Javier Alonso López.

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 75/13

¿Quiénes eran los conquistadores de América? ¿Cómo fue posible que en el siglo XVI un puñado de hombres poco preparados militarmente, y sin grandes conocimientos, dominaran en muy poco tiempo grandes imperios?

El libro de Matthew Restall y Felipe Fernández-Armesto destaca algunas características generales del prototipo del conquistador: hombre de unos 30 años, por debajo de la alta nobleza, pero por encima de la masa común. No era soldado profesional. Mediante un acuerdo con la Corona, obtenía un permiso para conquistar ciertos lugares, y él se ocupaba de armar una expedición, a su costa.

Se incluyen también en esta categoría de conquistadoras a algunas mujeres, que por diversas circunstancias tuvieron parte muy activa en las campañas guerreras, como Inés Suárez, Isabel de Guevara y Catalina de Erauso.

Respecto al increíble logro de la rápida conquista española, a pesar de la desproporción de fuerzas, los autores ponen en tela de juicio ciertas teorías tradicionales: providencialismo; superioridad de los españoles en valor y fuerza; así como en las ideas morales de su propia civilización.

También descartan la influencia en los indígenas de augurios funestos sobre su perdición. Igualmente relativizan el papel de las enfermedades introducidas por los españoles, contra las que no estaban inmunizados los indígenas, y que causaron gran mortandad.

Un aspecto que se destaca en el libro es que en la historiografía tradicional se pone mucho énfasis en las batallas y episodios sangrientos. Sin embargo, después de los momentos iniciales de la conquista, un elemento muy importante fue la negociación, que llevó a los pueblos indígenas a acomodarse a la nueva situación, admitiendo el dominio español y adoptando sus modos de vida.

Una de las razones que ofrecen los autores para explicar la conquista es lo que denominan “efecto extranjero”: posiblemente en muchos lugares los españoles fueron recibidos con la reverencia debida a alguien misterioso, por el hecho de venir de un lugar lejano. También se le atribuye un papel de arbitraje en las disputas. Así se le otorga cierta autoridad judicial, y aumenta su prestigio social. Además, el matrimonio de españoles con mujeres indígenas de alta posición social fue un elemento estabilizador en la nueva sociedad.

Finalmente, la conclusión de los autores sobre el éxito y rapidez de la conquista española es que, aunque ninguna de las explicaciones tradicionales es satisfactoria por sí misma, muchas de ellas forman parte de una “armonía de explicaciones”.

El libro, que incluye algunas ilustraciones, resulta asequible para cualquier público, y supone una reflexión, a veces novedosa, sobre los hombres que llevaron a cabo la conquista de América.

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