Lecciones de los maestros

TÍTULO ORIGINALLessons of the Masters

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Siruela. Madrid (2004). 187 págs. 18,50 €. Traducción: María Cóndor.

La cultura se hace pasión leyendo a Steiner, pues la cultiva y expone en toda su versatilidad. El tema de este ensayo es el oficio de enseñar, que a su juicio se resume en la relación entre maestro y discípulo. En sus propias palabras, “nuestro triple paradigma: la destrucción del discípulo por el Maestro, la traición o usurpación del discípulo por el Maestro, el arco eléctrico de fe y paternidad compartidas”.

La exposición sigue el hilo cronológico de la historia de la Filosofía, desde los presocráticos a Derrida. La erudición de Steiner se revela al describir las relaciones de discípulo-maestro que se han dado entre los genios de la literatura, la música, las ciencias, etc., como entre Sócrates y Platón, Husserl y Heidegger, éste y Anna Harendt. A partir de lo que es la enseñanza y el ser maestro, la reflexión se hace más honda y amplia.

Hay tres líneas argumentativas en este libro: la filosófica, la literaria-artística, y la cristiana. Como de puntillas, recorre la actualidad de la red y de las innumerables formas de transmisión de conocimientos de hoy. A partir de aquí, expone su reflexión sutil y sagaz, actual por ser clásica, y perenne como todas las grandes cuestiones. Así, por ejemplo: “Enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene de más vital un ser humano. Es buscar acceso a la carne viva, a lo más íntimo de la integridad de un niño o de un adulto. (…) La mala enseñanza es, casi literalmente, asesina y, metafóricamente, un pecado. Disminuye al alumno, reduce a la gris inanidad el motivo que se presenta. Instala en la sensibilidad del niño o del adulto el más corrosivo de los ácidos, el aburrimiento, el gas metano del hastío”.

Steiner deleita con lo variado y ambicioso de los personajes que elige: Plotino, San Agustín y Nietzsche; Shakespeare y Dante en audaz intertextualidad, el Fausto de Marlowe, Nadia Boulanger…

Steiner concibe una vinculación tan estrecha entre Maestro y discípulo que a veces se asemeja a otro tipo de relaciones personales: “Un Maestro carismático, un ‘profe’ inspirado toma en sus manos el espíritu vivo de sus alumnos o discípulos. Los peligros y los privilegios no conocen límites. Toda ‘irrupción’ en el otro a través de la persuasión o la amenaza raya en lo erótico, lo libera. La confianza, el ofrecimiento y la aceptación tienen unas raíces que son también sexuales”.

Ajeno a modas y oportunismos, sus reflexiones son vigorosas. Schumacher decía que es preferible el conocimiento limitado que puede obtenerse de las cosas superiores que el más cierto que se obtiene de las inferiores. Ante este ensayo -hondo y rico en amplitud y profundidad-, nos ponemos de puntillas para atisbar lo que nos proporciona su grata lectura.

Patricia Morodo