Lawrence de Arabia

Circe
Madrid (1993)
456 págs. 3.000 ptas.
Edición original: Heinemann, Oxford (1989)

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Cuando en 1968 se abrieron al público los archivos históricos oficiales británicos sobre la I Guerra Mundial, el escritor Jeremy Wilson se entregó de lleno a una apasionante tarea: situar en su verdadero contexto humano, militar y político la figura de uno de los personajes más admirados y enigmáticos de la primera mitad de nuestro siglo: Thomas Edward Lawrence, más conocido como “Lawrence de Arabia”. El trabajo de consulta y recopilación del variado material le ocupó más de quince años y el resultado ha sido la edición de una monumental biografía, a la vista de la cual cabe preguntarse si el esfuerzo ha valido la pena. En otras palabras, si T.E. Lawrence, pese a su aureola que tantas biografías y hasta películas espectaculares ha merecido, resultaba un personaje suficientemente atractivo para dedicarle tanta atención.

Pero de esta biografía, sin duda la más ajustada históricamente de cuantas se han escrito sobre Lawrence, lo que más puede atraer e incluso fascinar a quienes apenas han tenido una mínima curiosidad por el personaje no es tanto la peculiaridad de sus ideas o su identificación con la “causa árabe”, sino las mil y una intrigas de los aliados en la guerra contra el imperio otomano, que dio origen al moderno mundo árabe. Lawrence de Arabia es casi un pretexto para describir los acuerdos y desacuerdos secretos de británicos y franceses para repartirse los despojos de la decadente Turquía, así como las primeras disensiones de los árabes en su lucha por una independencia imposible. Sólo por esto y para comprender los porqués de muchas situaciones que hoy se viven en el Cercano Oriente, incluido el drama palestino, merece la pena leer con detenimiento esta espesa biografía que se convierte en una radiografía del imperialismo británico y de la idiosincrasia del mundo árabe.

No obstante, la figura de Lawrence no queda en absoluto diluida por los acontecimientos aunque éstos adquieran, a veces, más protagonismo que el principal actor de la obra. El autor ha tenido la habilidad de sorprender al lector en cada capítulo al narrar cada una de las múltiples facetas de Lawrence como hijo ilegítimo, estudiante, deportista espartano, arqueólogo, militar, espía, revolucionario, corresponsal, escritor y hasta impresor. Ahora bien, al final de la lectura queda una cierta sensación de obra incompleta, como si el bosque de detalles ocultase la auténtica personalidad del biografiado. Es cierto que Lawrence solía decir que era una persona demasiado complicada para hacerle una biografía, pero Jeremy Wilson ha dispuesto de material y tiempo suficiente para intentar una mayor aproximación psicológica y humana a este personaje que los periodistas de su tiempo presentaron como el auténtico rey de Arabia, aunque sin corona.

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