Las tres caras del poder

TÍTULO ORIGINALThree Faces of Power

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Boulding. Paidós. Barcelona (1993). 320 págs. 2.300 ptas. Edición original: Sage Publications, Newbury Park, (1990).

Aunque haya alcanzado notoriedad como economista, Kenneth E. Boulding ejerce en este libro más bien de sabio que de científico social. La casi completa falta de aparato crítico, además del tono, confirma que se trata de una especie de destilación de sabiduría. De qué tipo de sabiduría se trata ya es otra cosa.

El libro contiene abundantes verdades de sentido común. La primera es la misma definición de poder como capacidad de conseguir lo que se quiere. A continuación, Boulding explica que hay tres tipos o clases de poder: el poder destructivo, el poder productivo y el poder integrador, basados respectivamente en la amenaza, el intercambio y el amor.

Se ve claro que el primer tipo de poder, el destructivo, se refiere al mundo de la política, aunque no exclusivamente ni todo en la política es destrucción. El segundo tipo de poder es el económico y ahí el rótulo -poder productivo- es un canto a lo obvio. ¿Y qué va ser el poder integrador sino el poder del amor?

El fondo de toda la cuestión es positivo: hay que tender más a la integración que a la amenaza, aunque ésta es insuprimible. Hay que contar con el intercambio, pero las grandes conquistas se dan en el ámbito del poder integrador, en la familia.

De la religión se ofrece una idea respetuosa pero algo trivial. En general, cuando Boulding se sale del terreno del sentido común ordinario, y ha de profundizar algo más, se notan algunas carencias filosóficas. El libro parece pensado para un público que quiera llegar a una serie de fáciles conclusiones, con una apariencia de gran profundidad. La última frase del libro resume todo: “El bastón, la zanahoria y el abrazo pueden ser todos ellos necesarios; pero el más importante es el abrazo”. No sería exacta una impresión de superficialidad. Tanta insistencia en el sentido común no es nunca contraproducente.

Rafael Gómez Pérez