Las constantes de la naturaleza

TÍTULO ORIGINALThe Constants of Nature

GÉNERO

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Crítica. Barcelona (2006). 367 págs. 24,50 €. Traducción: Javier García Sanz.

¿Son verdaderamente invariables las constantes de la naturaleza? Éste es el tema central del nuevo libro de John Barrow (ver semblanza en Aceprensa 74/06). Como dice el autor: “Su entidad es uno de los últimos misterios de la ciencia… expresan a la vez nuestro máximo conocimiento y nuestra máxima ignorancia sobre el cosmos”. Con este texto Barrow acerca al lector las últimas teorías sobre el universo. Un cosmos que presenta la paradoja de que “a medida que las descripciones de su funcionamiento se hacen más precisas y acertadas, también se alejan más de toda la experiencia humana”.

En este libro, además de analizar el principio antrópico y las diversas formulaciones que ha recibido, Barrow pasa revista a múltiples teorías vanguardistas que configuran la cosmología actual. La teoría de supercuerdas, que aspira a armonizar la relatividad general de Einstein con la mecánica cuántica; así como a unir las cuatro fuerzas de la naturaleza en una sola (ninguna de las dos cosas se ha logrado hasta ahora, si bien es cierto que llevamos 20 años oyendo que estamos a las puertas de…); el modelo estándar de “Big Bang” inflacionario que, simplificando mucho, postula que el universo al poco de existir, pasó por una fase de expansión acelerada que le hizo aumentar de tamaño muy rápidamente en muy poco tiempo.

Barrow es especialmente crítico con la teoría del “Big Crunch”, que propone que el universo se expande y se contrae infinitas veces: según Barrow, si esta teoría tuviera razón el universo debería tener un radio infinito (siempre y cuando se acepte que la entropía -el nivel de desorden- nunca puede decrecer y la cantidad total de energía se conserva). También estudia la importancia que tiene el hecho de que el universo se esté expandiendo a una velocidad acelerada; igualmente echa un vistazo a la tan deseada teoría del todo (una teoría que pretende ser el fundamento de todas las demás y que tiene a la teoría de las supercuerdas como principal candidata a ello); la posibilidad de la existencia de múltiples universos, etc.

Al final las preguntas claves del libro siguen en pie, y acaba como empezó, preguntándose si realmente son constantes las constantes de la naturaleza. Ahora bien, si no lo son: ¿hasta qué punto pueden variar sus valores sin destruir la vida?

Carlos A. Marmelada

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