La práctica de la educación personal

CCS. Madrid (2008) 116 págs.

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Cerro conoce bien el mundo educativo: ha sido profesor y directivo de un colegio; posteriormente ha asesorado a muchos otros centros educativos, tanto para la obtención de alguno de los certificados de calidad reconocidos, como para mejorar en alguna cuestión que preocupaba a los directivos. Fruto del estudio y de la experiencia es este breve libro en el que se explica qué es y qué no es la educación personal. Actualmente el término se ha convertido en un lugar común y, en la práctica, resulta poco indicativo de las características reales del centro que entre sus características menciona la educación personalizada.

Para poder realizar una educación personalizada hace falta conocer bien que es una persona; parece obvio, pero su práctica requiere formación. Además, hace falta disponer de un mínimo de recursos -tiempo y personas preparadas, entre otros- para hacerlo.

Hay centros educativos que hacen muchas cosas, pero olvidan lo esencial. Abunda la buena voluntad, pero también un estereotipo de bondad basada sólo en la faceta sentimental. La calidad de un centro educativo viene dada por la valía personal de sus profesores; pero para lograr que en un centro disponga de un buen número de profesionales valiosos, hace falta que haya previamente directivos que sepan buscarles, formarles, apoyarles, dirigirles.

Cerro nos dice que para educar en la excelencia, que no es elitismo, hace falta tener el coraje de ir contracorriente, formando en cualidades esenciales para la felicidad personal como la generosidad, la honradez y el espíritu de sacrificio. Además, es preciso actuar por motivaciones trascendentes, que den continuidad al esfuerzo por mantener modos de conducta virtuosos; hay que poner a los jóvenes en contacto con personas valiosas, que educan por contagio en ambientes fértiles para ello; también hay que trabajar en estrecha colaboración con los padres, los principales responsables de la educación de sus hijos.

Cada uno tendrá su propia experiencia; es probable que hayamos tenido educadores que han dejando una profunda huella positiva en nuestra vida, alguno negativa y un numeroso grupo que del que apenas guardamos recuerdo. Este libro facilita incrementar el primer grupo de educadores.

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