La muerte de la distancia

TÍTULO ORIGINALThe Death of Distance

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Paidós. Barcelona (1998). 373 págs. 3.500 ptas. Traducción: Laura Trafi.

Frances Cairncross, editora jefe de The Economist, presenta las telecomunicaciones como motor de los cambios sociales. Teléfono, televisión e Internet han supuesto una revolución en todos los ámbitos de la sociedad, pero todavía veremos transformaciones mayores. En el primer capítulo expone treinta consecuencias de lo que ella denomina “la muerte de la distancia”. La autora es consciente del peligro que supone aventurar el futuro en un terreno tan movedizo como el de las telecomunicaciones, pero se arriesga. Cairncross va más allá de los mercados sin fronteras o la televisión a la carta; en su opinión, se complicará la defensa de la privacidad, pero también serán escasos los crímenes sin resolver.

Cairncross asegura que en los próximos años asistiremos a una perfecta integración de Internet con el teléfono y la televisión, aunque cada uno de estos sistemas tendrá un desarrollo propio. El comercio on-line crecerá con fuerza cuando las compañías comprueben el ahorro de papel y de tiempo que les supone negociar en Internet. Por otra parte, las oficinas se beneficiarán de la interactividad televisiva, ya que se utilizará la pequeña pantalla para seminarios de formación profesional.

Pero no todo es positivo. Frances Cairncross se refiere -también con ejemplos concretos- a la tendencia monopolista que sufren las comunicaciones y a otros aspectos como la piratería electrónica o la difícil protección de los datos personales.

La autora asegura que la defensa interna de los países muy pronto dependerá del conocimiento que se posea sobre asuntos informáticos; al fin y al cabo, lo más práctico para evitar un conflicto bélico es conocer los planes secretos de un hipotético enemigo.

El futuro puede asustar a unas personas y atraer a otras. Según la editora de The Economist, es un error considerar que nos espera una sociedad de gente aislada e inhumana, que pasa su vida navegando por la red.

Frances Cairncross se muestra en esta obra como una excelente comunicadora. Se puede coincidir más o menos con el diseño del futuro que presenta; pero sus opiniones nunca son gratuitas, sino que están avaladas por encuestas y estudios, así como por el contraste de ideas con diversos expertos de la información.

Julia Sanz Rubiales