La integración europea. Génesis y desarrollo de la Comunidad Europea (1951-1979)

Antonio Truyol y Serra

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Tecnos. Madrid (1999). 409 págs. 3.900 ptas.

El origen de este libro está en el discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 1972 del profesor Truyol y Serra, catedrático ya jubilado de Derecho Internacional. Texto ya editado por Tecnos en ese año, con un anexo de documentos relativos a la materia.

En ese discurso, a Truyol no le interesaban ni los precursores de la idea europea en los siglos pasados, ni las elaboraciones preponderantemente doctrinales, sino la integración europea desde la II Guerra Mundial en adelante, es decir, los antecedentes inmediatos del actual proceso de construcción europea. Tras el ingreso de España en la Comunidad Europea en 1986, y con los cambios en los planes de estudios provocados por la Ley de Reforma Universitaria, en algunas universidades apareció una asignatura propia sobre historia de la integración europea. Con este motivo tenemos una nueva generación de textos. En este marco debe situarse esta obra, que se presenta en dos volúmenes: el presente, hasta la elección del Parlamento Europeo por sufragio universal directo en 1979, uno de los hitos en este proceso de integración; otro futuro, que está elaborando el profesor Francisco Aldecoa Luzarraga, y que abarcará desde esa fecha hasta la actualidad. El interés del libro se refuerza por la excelente selección de textos representativos de la evolución de las Comunidades y de su entorno político y económico, selección que ocupa más de la mitad de la obra.

El autor parte de la mitificada unidad europea previa a la eclosión del Estado y los problemas que desarrollaron las relaciones interestatales. El drama de la Unión Europea, dice, es que, por un lado, la entendemos como necesaria y, al mismo tiempo, resulta muy difícil de alcanzar por la propia naturaleza de Europa: síntesis entre unidad y pluralidad. En efecto, las experiencias de la guerra franco-prusiana de 1870, de las dos guerras mundiales, entre otras, y la denominada decadencia de Europa frente a los Estados Unidos, motivaron una reflexión filosófica, económica y política, que condujo a una serie de proyectos que cuajaron finalmente en los tratados de Roma de 1957. Así, la ideología europeísta se perfila como pacifista, descansa en el entendimiento franco-alemán, mira de continuo a América, y se legitima en la democracia y en la protección de los derechos humanos.

Esta historia apasionante -se trata de historiar algo que no es un Estado ni una organización internacional- es todavía poco conocida. Resulta extraña su escasa presencia en los estudios secundarios, donde aún subsiste una visión nacionalista y un desconocimiento del entorno. Este libro es la mejor obra que existe en castellano sobre la materia, permite la lectura de un conjunto esencial de documentos y ofrece una metodología válida para futuras investigaciones.

Manuel Martínez Neira