La Iglesia en la España contemporánea

José Andrés-Gallego y Antón M. Pazos

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Ediciones Encuentro. Madrid (1999). 2 volúmenes. 426 y 372 págs., respectivamente. 2.400 ptas. cada volumen.

Podría pensarse que sobre la Iglesia en España se ha escrito ya mucho, y más acerca de la época contemporánea; es verdad esto con respecto a la política religiosa y a las relaciones entre la Iglesia y el Estado, pero, en cambio, es poco lo publicado sobre la religión y la Iglesia consideradas en sí mismas, sin caer en interpretaciones políticas. Habría que remontarse a La Iglesia en la Es paña contemporánea (1808-1975), coordinada por Vicente Cárcel Ortí (BAC, 1979), para encontrar un intento similar al de esta obra; entre ambas, algunos ensayos, pocos, de elaborar un estudio de este tipo, pero siempre como un apéndice de una Historia de la Iglesia universal, en la que se dedica una parcela a la Iglesia en España.

Con esta obra sus autores se han propuesto “dar una gran amplitud al análisis de lo institucional, de lo doctrinal y de lo sociológico” relegando al segundo plano otros aspectos.

Hay que agradecer el esfuerzo realizado para elaborar esta visión de la Iglesia en España en los dos últimos siglos, dotándola de una unidad y una profundidad realmente magistrales, lo que hace que estos dos volúmenes se conviertan en punto de referencia de cualquier estudio que se haga a partir de ahora sobre estos temas, incluso en el caso de que no se estuviera de acuerdo con algunas interpretaciones.

El recorrido que se hace por la España del siglo XIX nos muestra que la mayoría de los gobernantes, como el resto de los españoles, eran católicos, pero, eso sí, imbuidos del regalismo heredado de la centuria anterior. Y esta actitud se mantiene con el cambio de siglo, como pone de manifiesto la aparente paradoja de que uno de los políticos más denostados por su anticlericalismo -por su apoyo a una política de supremacía de la autoridad civil-, como fue Canalejas, tuviera en su propia casa una capilla privada en la que frecuentemente oía Misa…

El volumen dedicado a la España de la guerra, del franquismo, de la transición y del fin de siglo es realmente sugestivo, y, como no podía ser menos en una historia, que lo es de nuestros días, polémico. Así ocurre con las interpretaciones que hace José Andrés-Gallego de algunas actuaciones o declaraciones de determinados obispos, como Tarancón o Yanes. En cualquier caso, deberían ser una aportación, y una llamada, a la investigación de la historia reciente, también la de la Iglesia.

Una obra de esta envergadura es lógico que tenga algunas lagunas: el escaso tratamiento que se concede a la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, tanto en sus comienzos en 1908, como en la movilización de los católicos durante la II República; el desconocimiento, lógico, pues apenas está estudiado, de los partidos católicos de la oposición a Franco, que lleva a pensar que los orígenes del intento de crear un partido confesional estuvieran en medios próximos a la Acción Católica; la falta de matización en lo relacionado con el proyecto de ley del divorcio en España, en el que no se comenta el sesgo radicalizador que imprimió el sustituto de Ca vero al fren te del Ministerio de Justicia, Fernández Ordóñez; y, por último, algunas confusiones cronológicas sobre el Partido Demócrata Popular de “Óscar Alzaga.

Donato Barba Prieto