La educación de Henry Adams

TÍTULO ORIGINALThe Education of Henry Adams

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Alba Editorial. Barcelona (2001). 561 págs. 5.875 ptas. Traducción: Javier Alcoriza y Antonio Lastra.

Henry Brooks Adams está considerado en Estados Unidos como uno de los más serios cronistas de los primeros balbuceos de ese país como potencia mundial. Con el prolijo relato de su vida, impecablemente editado ahora por vez primera en español, Adams demostró además sus excelentes dotes de prosista. La educación de Henry Adams, que es una autobiografía, fue escrito en 1907, pero solo saltó a la fama once años más tarde, pocos meses después de la muerte de su autor. Entonces recibió el Premio Pulitzer.

Adams pertenece a lo más granado de la aristocracia norteamericana. Nació en Boston en 1838, y estudió en Harvard y Berlín. Emparentado con la elite política del país, se relacionó durante toda su vida con las primeras personalidades de Estados Unidos y de las potencias europeas, donde trabajó primero como diplomático y después como investigador en busca de pruebas que avalasen sus teorías “cientificistas” de la Historia. La obra traducida ahora al español no tiene las pretensiones ideológicas -ni polémicas- del resto de los trabajos de Adams. Trata, en cambio, de reflejar su itinerario vital en busca de “educación”, con una actitud típica del ciudadano cosmopolita ávido de acumular saberes. La información y las impresiones personales de Adams sobre las personalidades que forjaron el nacimiento de Estados Unidos como potencia mundial son un testimonio de primera mano para los amantes de la Historia contemporánea. El estilo es sobrio y limpio. Pero la falta de calor convierte esta obra más en una pieza de biología que de literatura. El propio Adams se queja amargamente, en los primeros capítulos, del puritanismo cerebral de la elite norteamericana de mediados del XIX, que agostó en sus hijos más preclaros cualquier atisbo de pasión. La educación de Henry Adams es un buen botón de muestra.

Francisco de Andrés