La crisis del capitalismo global. La sociedad abierta en peligro

TÍTULO ORIGINALThe Crisis of Global Capitalism

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Debate. Madrid (1999). 277 págs. 2.300 ptas. Traducción: Fabián Chueca.

George Soros nació en Budapest hace casi setenta años. Emigró a Inglaterra, donde estudió, y posteriormente se trasladó a los Estados Unidos. En este país inició una carrera financiera que le ha llevado a ser una de las personas más ricas del mundo. Sus apariciones en la prensa y en el mundo editorial (The Alchemy of Finance, Soros on Soros) y sus conocidas obras filantrópicas completan lo más sobresaliente de este personaje en cierto modo pintoresco.

Soros reconoce la influencia intelectual recibida del filósofo Karl Popper (el autor de La sociedad abierta y sus enemigos, 1944), tal y como pone de manifiesto el título del libro. Sin embargo, Soros no es un pensador, aunque a ratos intente serlo.

El libro se estructura en dos partes. La primera se centra en lo que Soros llama marco conceptual, a través del cual se intentan explicar los conceptos con los que resume todo su pensamiento: falibilidad, o sea, que la comprensión del mundo es imperfecta; reflexividad, por la que nuestro pensamiento influye también en la realidad que analizamos; y la sociedad abierta, término prestado de Popper, que él entiende como el momento social en el que existe equilibrio entre las creencias e ideologías que forman la sociedad, basadas todas en el principio de falibilidad.

La segunda parte es más interesante y con contenidos que el autor domina más: la aplicación de los conceptos anteriores a la situación política y económica actual. Lamentablemente, este capítulo combina el análisis realista con la especulación de tinte filosófico, el detalle con la más absoluta generalización. Soros pasa de puntillas sobre la crisis de los fondos de inversión o la crisis asiática y de esta manera no da opción al lector a comprender por qué las soluciones que él ofrece pasan por el control de los tipos de interés, el control del movimiento de capitales internacionales y por la intervención de instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional.

Es una lástima que el talento que Soros demuestra para denunciar los fallos del sistema económico en que vivimos, que él bautiza fundamentalismo del mercado, se desperdicie en la multiplicación de conceptos pseudofilosóficos que nada aportan. A pesar de algunas obviedades sobre el hecho de que la teoría económica no prepara para la economía real, Soros introduce un aspecto positivo al mantener que el hombre es algo más que un actor del mercado; es un ser que debe preocuparse además por la sociedad en la que vive.

El libro está escrito en clave de best seller, a sabiendas de que lo será, y por eso el estilo queda a medio camino entre las memorias de un magnate y las confesiones intelectuales de un hombre con aptitudes más que sobradas para el análisis que se mete a hurtadillas en un terreno filosófico y moral que no domina.

Carlos Segade

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