La autoestima del cristiano

Míchel Esparza

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Belacqua. Barcelona (2003). 189 págs. 13,30 €.

Esparza acierta en el planteamiento de la autoestima, decisiva para alcanzar estabilidad emocional. La experiencia muestra que de esa sana autoestima depende nuestra paz interior y la calidad de nuestras relaciones con los demás.

El autor comienza analizando algunos problemas del “yo”, derivados en buena parte del orgullo y de soluciones erróneas o parciales. No se puede cerrar una herida en falso, el ser humano necesita respuestas válidas y estables que le permitan llegar a la madurez emocional. Para lograrlo hace falta saber cómo hacerlo, querer y poder, y esto último se logra con medios humanos y la ayuda de la gracia divina.

Posteriormente aporta soluciones cristianas a los problemas de autoestima: puesto que cada uno necesita ser amado para poder amarse a sí mismo, el conocimiento del amor de Dios será una ayuda decisiva para cimentar una buena relación con uno mismo. Quien descubra el amor de Cristo, se amará rectamente a sí mismo y será capaz de aumentar la calidad de su amor a los demás.

Del libro se desprende que también en ámbitos cristianos hay enfoques erróneos de la virtud de la humildad que dan lugar a innecesarios quebraderos de cabeza. El amor de Dios, bien entendido, es liberador y sería una pena no entender que tiene todo el poder de sanar el corazón. Este libro supone toda una bocanada de aire fresco para quienes buscan una paz interior estable, una autoestima sin engaños y una mejora notable de su capacidad de amar.

José Manuel Mañú