Homo cybersapiens. La inteligencia artificial y la humana

Tirso de Andrés

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EUNSA. Pamplona (2002). 342 págs. 20,67 €.

Sorprende encontrar a alguien que expone un problema que se presta a la confusión de un modo que resulta sencillo y claro. Si además hay rigor, documentación abundante y pulcritud en el estilo, e incluso, fino humorismo episódico, el libro resultante puede ser muy apetecible. Algo así le ocurre a Homo cybersapiens. La inteligencia artificial y la humana.

Es riguroso porque trata todas las cuestiones pertinentes sin obviar problemas intrincados, sobre los que ofrece la información necesaria para que el lector -instruido o profano- consiga hacer una valoración personal de los temas nucleares. En los dos primeros capítulos se exponen con detenimiento las cuestiones previas, de tipo conceptual: ¿qué son el test y la máquina de Turing?, ¿qué aporta el teorema de Gödel?, ¿cuál es su relación con los algoritmos y con la Inteligencia Artificial?; y también las de tipo histórico: ¿cuándo se empezó a considerar inteligentes a algunos ordenadores?, ¿a raíz de qué acontecimientos?

Al llegar el capítulo tercero se anuncia el propósito del autor: dilucidar si hay alguna tarea propia o exclusiva de los seres humanos, con el aliciente de que las respuestas más comunes, y también las más simples, son descartadas con prontitud y agilidad. De este modo se llega, casi con intriga, a los capítulos cuarto y quinto, en los que se ofrece un estudio de hondura metafísica y claridad meridiana acerca de lo que define la reflexión humana, la creatividad, la libertad. Lo interesante es la agudeza con que De Andrés ha logrado penetrar en el problema y mostrar el entramado argumentativo que lo compone. Quienes hemos leído la literatura que él mismo cita -textos especializados de los años ochenta o noventa- podemos testimoniar que tal logro es poco común.

Ninguna opinión o texto de cierta importancia sobre la materia es ignorado o eludido. A esta exhaustividad le acompaña una esmerada discriminación y una agradable presentación, que liberan el texto de tediosas referencias y nutren de bibliografía útil las notas a pie de página.

Las páginas se suceden a un ritmo sostenido y ágil, hay amenidad y orden en la exposición. La posible aridez de algunos temas se supera con explicaciones clarificadoras, casi coloquiales, que no desmerecen el juicio del versado y, al tiempo, facilitan la comprensión de los no iniciados.

Magdalena Bosch