Historia de España. De Atapuerca al euro

Fernando García de Cortázar

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Planeta. Barcelona (2002). 354 págs. 18 €.

En la línea de su Breve Historia de España (ver servicio 134/94), escrita en colaboración con José Manuel González Vesga, Fernando García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto, nos ofrece esta actualizada visión panorámica de la historia española.

Se trata de un libro que comparte con los de otros historiadores, como Juan Pablo Fusi o Antonio Domínguez Ortiz, su punto de partida: frente al repetido planteamiento pesimista de la historia de España como la crónica de un fracaso, de una decepción, García de Cortázar destaca la idea de que España es un país en progresiva y creativa modernización, con los problemas de una sociedad urbana, compleja y plural, similar a la de otros países del entorno.

Por tanto, pretende “ofrecer una crónica de la existencia de España como realidad histórica y no providencial o metafísica”; una visión del proceso de construcción de España, su inserción en el mundo occidental y su progresiva modernización.

Es una historia que se ha hecho a través de reyes, conquistadores, políticos, obispos, generales, arbitristas, guerras, hazañas, fracasos…, aunque en estas páginas de García de Cortázar caben también “el rumor cotidiano de las ciudades, el grito de campo o el humo de las fábricas”.

Se trata, por otra parte y en lo que constituye uno de los rasgos más originales de la obra, de una historia salpicada de versos y fragmentos literarios (desde Abulbeca de Ronda hasta José Hierro o José Ángel Valente), que ayudan al autor a interrogar al pasado.

A lo largo de ocho capítulos, presididos en su título por un término metafórico (piedra, acueducto, castillo, ilusión, libertad, desorientación…) desarrolla García de Cortázar la historia española en sus periodos más convencionales: la prehistoria; del dominio cartaginés a la Hispania de los visigodos y bárbaros en general; de la dominación musulmana al “hallazgo” de América, pasando por la resistencia y progresiva expansión de reinos cristianos; los siglos XVI y XVII; la Ilustración; desde la guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz hasta la “siesta nacional”, término con el que el autor se refiere a la Restauración canovista; de la crisis del 98 al final del franquismo; y la etapa más reciente, en la que se eliminan “la últimas sombras del pesimismo noventayochista de Unamuno” para consagrar “una nueva nacionalidad plenamente integrada en la Europa del euro”. No falta, sobre todo en los primeros capítulos y para contextos históricos muy alejados de las dos últimas centurias, la utilización de términos (Estado, anarquía, apartheid, entre ellos) que adquieren su pleno significado en éstas y que pueden proyectar inadecuadamente sobre el pasado la imagen de realidades recientes.

Unas páginas con “los iconos de España” (las imágenes de obras arquitectónicas o artísticas significativas en la historia española, desde la Dama de Elche hasta la reciente Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia) y una “bibliografía heterodoxa”, completan una obra original, brillante y amena.

Marta Onandía