En torno a la literatura

Gao Xingjian

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Ediciones El Cobre. Barcelona (2003). 120 págs. 14 €. Traducción: Laureano Ramírez Bellerín.

Este volumen reúne un conjunto de artículos y conferencias del premio Nobel de Literatura 2000 dedicados a reflexionar sobre el arte de escribir. Uno de estos textos es precisamente el discurso que Gao Xingjian leyó ante la Academia Sueca cuando recibió este galardón.

Gao Xingjian -exiliado en Francia- se define como un escritor a caballo entre Oriente y Occidente. Admite la influencia de la cultura occidental en sus obras (sobre todo de autores como Kafka, Pessoa, Proust y Joyce), pero su manera de abordar la escritura es totalmente china. En este sentido, arremete contra la mimética occidentalización de muchos escritores chinos, que han roto con sus tradiciones literarias.

Xingjian ha sufrido la represión comunista en China, por eso tuvo que salir de su país. Conoce demasiado bien los mecanismos que utiliza el poder para imponer un tipo de literatura anclada en el realismo social, etiqueta con la que se justifica la utilización política y propagandística de la literatura. Por eso, el premio Nobel se muestra partidario de lo que él denomina literatura fría: “La literatura, por naturaleza, no tiene nada que ver con la política, pues es una actividad puramente individual (…) Si existe, es sólo porque el género humano necesita buscar una actividad puramente espiritual que trascienda la simple satisfacción de los deseos materiales”. Xingjian desconfía de aquellos escritores y teóricos que ponen énfasis en el compromiso social del escritor. Cuando se insiste demasiado en estos aspectos, la literatura se alía con el adoctrinamiento.

Este libro contiene, además, una serie de reflexiones que ayudan a entender mejor las singularidades de la literatura china y los escritos de Gao Xingjian en particular. Él defiende la recuperación de los valores clásicos de la cultura china, labor que debe hacerse en primer lugar preservando el idioma de contaminaciones superfluas. Cuando se asimilan mecánicamente construcciones morfosintácticas ajenas, el estilo se empobrece. Conviene conocer mejor la idiosincrasia del idioma y sus repercusiones en la literatura. Por ejemplo, como escribe Xingjian, en chino “pasado, presente y futuro reciben el mismo tratamiento lingüístico, no existen cambios morfológicos verbales que sirvan para dar mayor énfasis, y sólo cuenta el proceso mental del narrador y el oyente o lector. Es, además, un idioma que no precisa distinguir con claridad lo real de lo imaginario, o el recuerdo del pensamiento, pues a todos unifica en el proceso de la narración”. El estilo, como sucede en los escritos de Xingjian, transmite una actitud quietista, muy oriental, casi imposible de reproducir en las traducciones.

En torno a la literatura transmite un elevado sentido de la creación literaria, considerada en su caso como reducto de la libertad.

Adolfo Torrecilla

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