El pesimismo ilustrado. Kant y las teorías políticas de la Ilustración

Rafael Corazón González

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Rialp. Madrid (2005). 310 pág. 16 €.

Los filósofos actuales pueden dividirse en aquellos que advierten las debilidades del proyecto ilustrado y aquellos otros que consideran que la Ilustración es una etapa superada y que hemos entrado en la era posmoderna. Rafael Corazón se inscribe en la nómina de los primeros, pero su crítica no olvida las decisivas aportaciones de la modernidad, sobre todo las que tienen que ver con la dignidad de la persona y los derechos fundamentales.

El autor se centra en la filosofía política de Kant y pone de manifiesto las dificultades teóricas, y las consecuencias prácticas, de trasplantar la metodología de la ciencia al estudio de la sociedad y del hombre. Kant distingue entre el ciudadano -al que sólo ha de tenérsele en cuenta su conducta externa- y la persona con carácter moral, que obedece al imperativo categórico. Al eliminar la noción de bien común, la filosofía política kantiana logra dar unidad al cuerpo político gracias al derecho, aunque éste queda reducido a mera forma, a procedimiento. De ahí que en la actualidad se haya incurrido en una esquizofrenia antropológica: en Kant se encuentran los fundamentos filosóficos del laicismo, de la distinción entre ética pública y privada, del procedimentalismo ético y jurídico.

Rafael Corazón se remonta -tal y como hiciera hace unos años a propósito del agnosticismo (“Agnosticismo. Raíces, actitudes y consecuencias”, ver Aceprensa 176/97)- a los orígenes intelectuales de algunos de los principios más discutidos de nuestras democracias. Al mismo tiempo los somete a crítica rescatando argumentos de la filosofía política clásica, desde Aristóteles hasta Tomás de Aquino. A su juicio, al partir de una idea errónea del hombre como ser asocial, en el pensamiento político actual el relativismo parece incontestable. Sólo a través de una antropología fundada en la sociabilidad natural del hombre puede llegarse a descubrir la existencia de un bien común a todos.

El libro, en cualquier caso, resulta muy formativo tanto para quienes ya tienen una idea de las contribuciones de Kant a la política, como para quienes deseen comprender algunas propuestas políticas contemporáneas.

Josemaría Carabante