El ojo electrónico. El auge de la sociedad de la vigilancia

TÍTULO ORIGINALThe Electronic Eye. The Rise of Surveillance Society

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Alianza. Madrid (1995). 322 págs. 3.500 ptas.

¿Cuándo resulta inhumana la actual vigilancia electrónica y en qué circunstancias se puede calificar como inocua o, incluso, beneficiosa? Esta es la incógnita que David Lyon -profesor de sociología- intenta despejar en El ojo electrónico. La solución no es fácil, porque -como apunta el autor- el mismo sistema informatizado que hace posible seguir nuestros pasos mediante el número de la Seguridad Social, facilita también que podamos recibir las prestaciones del desempleo.

La manipulación de información personal es -para Lyon- el conflicto de mayor alcance social que plantean las nuevas tecnologías. Una gran parte de la vigilancia se lleva a cabo de manera oculta, en el ámbito de las señales digitales; pero no se produce de forma clandestina, sino en las operaciones ordinarias como comprar o trabajar. Esto significa que las personas, habitualmente, ignoran que son objeto de vigilancia o, si lo saben, no son conscientes de hasta dónde llega el conocimiento que otros tienen de ellas.

En este ámbito no existe un acuerdo sobre cuál es el problema que se debe solucionar: si la vigilancia logra beneficios sociales, ¿por qué oponerse a sistemas cuyas ventajas conllevan un pequeño número de riesgos aceptables?

Para David Lyon, la vigilancia plantea una serie de cuestiones éticas: “qué revelamos, a quién y bajo qué condiciones es sumamente significativo”; por eso determinadas formas de comunicación basadas en la confianza no deberían ser traspasadas a organizaciones, terceras personas o máquinas inanimadas que no nos conocen y a las que desconocemos.

La búsqueda y recopilación de datos personales -característica de la sociedad moderna- exige una atención crítica específica y urgente. El ojo electrónico plantea las lesiones que sufre la justicia cuando las actividades cotidianas de la gente son controladas, y sus hábitos, compromisos y preferencias clasificados por alguna organización. Se trata, pues, de un libro que aborda un tema actual, profundizando en aspectos que pueden pasar inadvertidos al ciudadano medio. El estilo de la obra -ameno y salpicado de anécdotas- es un aliciente más para su lectura.

Julia Sanz Rubiales