El hombre reciente. Una visión crítica de la modernidad

TÍTULO ORIGINALOmul recent

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Áltera. Barcelona (2006). 427 págs. 26 €. Traducción: Ileana Scipione.

Patapievici, actual presidente del Instituto Cultural Rumano y conocido en su país como realizador de programas televisivos culturales, conjuga a la vez una formación científica y filosófica para ofrecernos una documentada crítica de la sociedad posmoderna.

El texto se presenta en formato de tesis doctoral y salpicado de numerosas notas y amplia bibliografía, con referencias interrelacionadas a la ética, la política, la antropología, la epistemología o la religión. El autor se pregunta cómo la civilización más avanzada puede producir, sin embargo, un tipo de hombre mediocre y extrañamente encerrado -por no decir complacido- en sus limitaciones. Para Patapieveci, este hombre posmoderno no es producto de una reacción contra la modernidad racionalista e ilustrada, sino más bien un resultado de esa misma modernidad, que todo lo basó en el conocer técnico. Esta carencia alejó al hombre de la verdad y le llevó a ese relativismo tan característico de nuestro tiempo.

La modernidad es invención frente a la tradición; es un separarse y olvidarse del pasado. El hombre reciente o posmoderno profesa esta creencia de un modo más radical, pues la novedad es el único argumento para avalar sus opiniones. Por el contrario, Patapievici, al tiempo que se proclama cristiano, se identifica más con el pensamiento de Burke, aquel liberal británico que fue tachado de reaccionario por vislumbrar que la Revolución Francesa era un regalo envenenado. El autor no rechaza, por tanto, la modernidad, pero la quiere con capacidad de discernimiento.

Resalta Patapievici que el posmodernismo aniquila la tradición de Occidente, en sus raíces de la filosofía griega o el cristianismo, y predica nuevamente un culto a la naturaleza. Esa antropología lleva directamente al relativismo cultural, a la afirmación agresiva de las identidades y a la negación de valores universales.

No deja de ser llamativas las similitudes que Patapieveci encuentra entre el hombre posmoderno y el “homo sovieticus”, el real de aquella sociedad y no el de la propaganda. Este hombre reciente sólo cree en la igualdad y en el poder, y nos habla continuamente de ciudadanía absoluta: un culto a los derechos cuyo único fundamento son las supuestas situaciones de frustración y humillación. No es extraño que el autor, que ha vivido bajo el totalitarismo, se pregunte si esa ciudadanía absoluta no nos lleva a un Estado absoluto.

Antonio R. Rubio

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