El hombre de Villa Tevere

Pilar Urbano

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Plaza & Janés. Barcelona (1995). 549 págs. 2.900 ptas.

Veinte años después de su muerte, Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, sigue despertando entusiasmo y rechazos. Como se comprobó en su beatificación en 1992, no deja a casi nadie indiferente. Quizá sea un signo de los hombres que dejan huella; quizá es un indicio de que aún no es bien conocido por la opinión pública, aunque se han publicado ya varias biografías.

Este nuevo libro sobre Josemaría Escrivá no tiene el corte de una biografía clásica. En primer lugar, porque no abarca toda la vida del personaje, sino los años que van desde su instalación en Roma en 1946 hasta su muerte en 1975. Casi treinta años en los que, desde Villa Tevere, Mons. Escrivá consolida la situación del Opus Dei en la vida de la Iglesia y dirige su expansión internacional.

Tampoco la estructura del libro sigue un orden cronológico. El propósito de la autora es ofrecer un retrato fidedigno del hombre, y lo va realizando con pinceladas: sus planteamientos audaces; su capacidad de comunicación; su pasión por la libertad; cómo rezaba; cómo gobernaba; cómo era en la vida en familia; su trato con los Papas, con sus hijos e hijas del Opus Dei, con sus amigos… Las distintas facetas van apareciendo a través de hechos, anécdotas y palabras del personaje retratado, bien engarzados por la autora. En ocasiones pueden parecer en demasía; pero el lector interesado no podrá quejarse de falta de información.

Para ello la autora se basa en testimonios orales y escritos de personas que conocieron de cerca a Josemaría Escrivá o vivieron con él. De modo que siempre hace mención del origen del dato: quién dice qué y dónde consta. Este rigor informativo se agradece más, al tratarse de una figura sobre la que han corrido tantas habladurías.

Pilar Urbano presta especial atención a los detalles menudos que nos desvelan la personalidad de Josemaría Escrivá. Así, a propósito de la sobriedad, nos dice qué había en su armario personal cuando se recogen sus cosas después de su muerte; o, para mostrar su afán apostólico, cuenta cómo habla de Dios a un dependiente de comercio en una tienda donde entra a comprar. De este modo, penetra en la intimidad del hombre de carne y hueso, de barro y gracia, desmontando el cartón-piedra del mito.

La riqueza del material manejado le permite aportar información que en parte resultará inédita incluso para los que hayan leído otras biografías sobre el fundador del Opus Dei. Pero lo más original del libro es el modo de organizar y presentar ese material. El vigoroso estilo de Pilar Urbano acierta a transmitir con eficacia tanto los relatos intimistas como los datos que aclaran un episodio controvertido. Logra así hacer ver, quizá como en ninguna otra de las biografías publicadas hasta ahora, que Josemaría Escrivá era un hombre muy lleno de Dios porque era a la vez muy humano.

Ignacio Aréchaga

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