El futuro de la libertad

TÍTULO ORIGINALThe Future of Freedom

GÉNERO

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Taurus. Madrid (2003). 332 págs. 25 €. Traducción: Francisco Beltrán Adell.

Fareed Zakaria, analista norteamericano de política exterior, es director de la edición internacional de Newsweek, y hace pocos años adquirió relevancia por la publicación en Foreign Affairs de un artículo consagrado al fenómeno de las democracias no liberales. Este libro viene a ser una advertencia ante la disociación entre la oleada de democratización extendida por el mundo tras el fin de la guerra fría y el liberalismo, entendido como limitación del poder. Pues que una cosa es que el gobierno sea elegido por el pueblo y otra que en cualquier caso sea un poder limitado.

No es un estudio histórico, pero las referencias del pasado tienen un papel destacado en la obra. Así, por ejemplo, el autor no idealiza, como tantos otros, la Atenas de Pericles, pues es un ejemplo de “la sujeción del individuo a la autoridad de la comunidad”. Es una muestra de la “libertad de los antiguos”, tal y como señalara el liberal francés Benjamin Constant, en la que es más importante la actividad de la asamblea popular que los derechos y libertades individuales. Y es que la democracia no puede concebirse sin el imperio de la ley, y en este sentido es crucial la aportación de Roma y de su Derecho. Mas la gran oportunidad histórica de la democracia vendrá de la mano del capitalismo, en su versión bajomedieval o moderna, con la aparición de la burguesía. De ahí que Zakaria afirme, y en esto coincidiría con el propio Marx, que sin burguesía no hay democracia. Un país industrializado pero con una burguesía débil, dará lugar a un capitalismo controlado por el Estado y a una semidemocracia, como pueden ser los casos de la Alemania anterior al nazismo o de algunos países latinoamericanos.

Zakaria resalta, sin embargo, que el prototipo de democracia no liberal es la Rusia de Yeltsin y Putin, cuyo punto de partida es una Constitución que consagra un parlamento débil y un poder judicial dependiente. Es el triunfo de una tesis que encontramos en países de la antigua URSS, regímenes africanos multipartidistas o países sudamericanos: el único gobierno eficiente es el gobierno fuerte, y el único gobierno legítimo es el todopoderoso. En todos estos lugares no impera el principio liberal de la separación de poderes y no se concibe la idea de un gobierno descentralizado, y por tanto limitado. Pero ni siquiera la India, considerada la mayor democracia del mundo, está libre de la tiranía de la mayoría: la ascensión de un nacionalismo hindú extremista contrasta con el laicismo socializante de la época de Nehru.

De la lectura del libro se extrae la conclusión de que los procesos electorales acelerados, por limpios que sean, nunca podrán traer la democracia. Lo previsible será el triunfo de los nacionalismos radicales o de los islamismos, pero esto no quiere decir que haya que aceptar el statu quo del autoritarismo inmovilista. Hay que preconizar, en cambio, un reformismo liberal que promueva los cambios sociales. Zakaria apuesta por la receta de más burguesía, más capitalismo y, por supuesto, más globalización.

Antonio R. Rubio