El dios de la modernidad.

El desarrollo del nacionalismo en Europa occidental

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The God of Modernity. The Development of NationalismJosep R. Llobera Anagrama. Barcelona (1996). 300 págs. 2.500 ptas. Edición original: Oxford (1994).

Josep R. Llobera, profesor de antropología en la Universidad de Londres y en la Pompeu Fabra de Barcelona, analiza en este ensayo la génesis y el desarrollo del fenómeno nacionalista en Europa occidental. El método, un tanto confuso, evita la historia lineal, de acontecimientos, para intentar reflejar el presente “como una acumulación de las construcciones ideológicas del pasado”.

El origen de los nacionalismos aparece situado durante un largo período histórico que abarca la Edad Media y los inicios de la Era Moderna. Es entonces cuando se desarrollan los sentimientos de identidad nacional y los fenómenos paralelos: desarrollo de la propia lengua y las tradiciones culturales, literatura en lengua vernácula, lazos de parentesco y mitos de origen común que legitiman la identidad de los pueblos, difusión de estereotipos nacionales, y esa genérica “cultura” que se refleja en hábitos, costumbres, leyes, modas, prácticas comerciales y hasta usos alimenticios. Impulsados por la monarquía, los sentimientos nacionales, que sólo afectan en estos primeros momentos a una pequeña parte de la población, se generalizarán con el desarrollo del nacionalismo moderno. Nación y Estado, en una lenta y constante evolución, se irán mutuamente reforzando.

Mención aparte merece el tratamiento de los factores estructurales del desarrollo del nacionalismo. El autor no acepta la simplista explicación marxista del nacionalismo como excrecencia ideológica desarrollada por la burguesía para enmascarar sus ansias de monopolio del mercado nacional; pero no la acepta porque sostiene que es un fenómeno más amplio, que no se agota sólo en este aspecto. Y es que, en general, Llobera maneja los conceptos y la terminología de la historiografía marxista con una desconcertante familiaridad, sin aceptar sus conclusiones, pero sin renunciar por ello a sus análisis. Además de este sorprendente tratamiento de las relaciones del capitalismo con el nacionalismo, resulta también llamativa la omisión de cualquier referencia a la tradición liberal inglesa, pues centra exclusivamente el análisis de la modernidad en la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas.

Se echa finalmente en falta un estudio más detallado del nacionalismo en el siglo XX. Por ejemplo, el fascismo como culminación del nacionalismo de Estado se despacha en una página. Y de las grandes tragedias contemporáneas causadas por estallidos nacionalistas, ni siquiera se hace mención. Este pequeño dios de la modernidad en que ha devenido el nacionalismo resulta en la realidad mucho más complejo e inquietante de lo que el ensayo de Llobera sugiere.

Antonio del Cano

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