El año del gallo. Chinos y rebeldes

Gota a Gota. Madrid (2007). 350 págs. 23 . Traducción: Delia Mateovich.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

China es un país en transición: al menos eso dicen al unísono los dirigentes comunistas y los inversores capitalistas que llevan unos años en pegajosa luna de miel, encantados de haberse conocido. Como ya ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia, los intelectuales ejercen como alcahuetes y juglares de esta relación, cantando las maravillas que se viven en China en este periodo de “transición” (otra vez la mágica palabra).

Guy Sorman, que forma parte de esa intelectualidad en Francia, no ha querido perderse este nuevo tren de la historia y viajó durante el año 2005, el año del gallo según el calendario chino, alrededor del país para poder contar de primera mano el “milagro chino”.

Su visión se separa bastante del imaginario al uso, que él denomina “la invención de China”, una China imaginaria, maquillada en defensa de los intereses del régimen, reducida a una tasa de crecimiento económico, convertida en un nuevo criterio de la legitimidad de su clase dirigente. A través de entrevistas con líderes estudiantiles, religiosos, dirigentes del partido, exiliados, se pone de manifiesto la China secreta, ausente de las guías y desconocida de los tour operators. Una China en la que rigen las normas del Estado salvaje y en el que los derechos humanos no existen más que en la retórica de sus dirigentes.

Los guías de esta visita son los disidentes chinos, luchadores de la democracia que son perseguidos y a la vez consentidos por el gobierno, que utiliza su existencia como falso escaparate de una supuesta libertad. Aun así, el gobierno logra mantenerles desunidos, ya que su organización de manera estable, o puntual como el caso de Tiananmen, es lo que más teme.

Sorman tras su viaje muestra su desengaño y cuestiona de raíz el tan cacareado milagro chino, incluso en su aspecto más repetido, el del desarrollo económico, que para el autor es tremendamente inestable y dependiente del exterior, basado en la explotación del proletariado por una minoría de capitalistas, el Partido Comunista Chino y la ausencia de cualquier tipo de derechos laborales.

El autor denuncia que China vive una realidad dual. Por un lado hay unas ciudades volcadas hacia el comercio mundial, controlado por el Partido Comunista, y por otro lado la gran China rural, con ochocientos o mil millones de personas, sometidas a “un verdadero sistema de apartheid”, sin los mismos derechos que las que vive en las ciudades: “propiedad privada, medios de comunicación libres, sindicatos, sociedades intermedias…”.

Allí se encuentran los verdaderos protagonistas: resistentes, disidentes, místicos, humillados y explotados: como subtitula el libro, chinos y rebeldes. Ellos son los auténticos protagonistas de este reportaje político; un reportaje con gran calado histórico y cultural y una llamada a la acción para denunciar las tremendas injusticias que se cometen en nombre del progreso, y así China pueda avanzar hacia la democracia.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares