El anillo de Clarisse

L'anello di Clarisse

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Península. Barcelona (1993). 445 págs. 4.400 ptas. Edición original: Einaudi, Turín, (1984).

Casi diez años después de la aparición del original italiano, llega a nosotros este diagnóstico del estado espiritual del hombre europeo. Abarca el trabajo, aproximadamente, literatura de finales del XIX hasta mediados del XX; en definitiva, el tiempo de la vida y obra de algunos escritores grandes, y otros preferidos por el ensayista.

Como profesor de lengua y literatura alemanas, los escritores elegidos por Magris y, por tanto, el área cultural que estudia son austriaco-alemanes. Cabe, pues, decir que es un diagnóstico necesariamente parcial en tiempo y espacio, pero no por eso menos penetrante y útil.

Magris hace, me atrevería a decir, filosofía de la literatura, antropología, filosofía moral. El conocimiento acabado de un escritor le permite trazar una línea sintética y de fondo, sin perderse en consideraciones marginales. Tampoco es su meta hacer una crítica estrictamente literaria o filológica, sino presentar unitariamente la sabiduría esencial que se desprende de los autores estudiados. El armazón que le permite construir su diagnóstico con unidad de sentido está indicado en el subtítulo del libro (Tradición y nihilismo en la literatura moderna): lo que aún permanece de la tradición, y adónde se está finalmente yendo: al nihilismo, a la disgregación. El diagnóstico es, pues, negativo; no desesperanzado sino ponderadamente objetivo, porque se parte de un concepto del hombre y de su dignidad alto, real.

Unos quince escritores, algunos muy conocidos (K. Hansum, Rilke, R. Musil, Canetti, Bashevis Singer…), otros quizá menos (F. Blei, Doderer, M. Sperber…), tratados en breves capítulos monográficos, forman este totalizador ensayo, con un preambular status quaestionis, y conclusiones. Muy erudito, profesoral, resulta ya un poco viejo, quizá, en cuanto a autores y obras tratados, pero permanentemente actual en cuanto que supone una invitación y llamada de atención al propio sentido de la vida, y a nuestro vivir de hoy, en que parece triunfar la dispersión ruidosa y la ciega vaciedad; la pérdida de la mejor tradición y la caída en el nihilismo.

Pedro Antonio Urbina