El alma está en el cerebro

Eduardo Punset

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Aguilar. Madrid (2006). 344 págs. 18,50 €.

Eduardo Punset, abogado y economista, es director y presentador del programa televisivo de divulgación científica “Redes”. Algunos de los temas del libro que comentamos han sido tratados por el autor anteriormente en “Política y neurología de la creatividad”, “El viaje a la felicidad” (ver Aceprensa 33/06).

El cerebro y sus complejas realizaciones es uno de los temas que trata con mayor frecuencia en las sesiones del programa “Redes”. El mismo Punset ha dicho que una de sus obsesiones es explicar científicamente los procesos que se producen en el cerebro cuando realizamos diferente tareas, desde las más mecánicas, como el andar, hasta las más elevadas, como el pensar. Por ello se hace preguntas, y trata de darles respuesta, como las siguientes: ¿lo que llamamos alma es solo el resultado de reacciones químicas y eléctricas?; ¿se puede manipular el pensamiento de otros?; ¿los artistas tienen un cerebro distinto?; ¿lo que sugiere nuestro inconsciente es lo que somos?; ¿nos engañan nuestras percepciones?

Sostiene, con razón, que los interrogantes que suscitan los mecanismos cerebrales son innumerables. Ahora bien, en cuanto se leen unas páginas del libro se advierte que quien está intentando explicar esos complejos mecanismos es un abogado-economista, que no posee una información seria del sistema nervioso.

Por otra parte, por convicción personal, el autor se coloca del lado de los neurocientíficos reduccionistas, que piensan que el cerebro lo es todo: el alma, el órgano del pensamiento, de la moralidad, de la felicidad, de las creencias religiosas.

Para Punset todo es cerebro. La dificultad, y no pequeña, es explicar cómo perciben las neuronas (no cómo sienten, que sí se conoce) y cómo piensan. Los reduccionistas sinceros no tienen dificultad en confesar que no lo saben, pero enseguida afirman que nuevos descubrimientos permitirán saberlo. Lo que no se entiende es que, si no saben cómo piensan las neuronas, afirmen con tanta seguridad que el cerebro es el que piensa.

Quizá Punset, por no tener una formación neurocientífica básica, no se ha planteado el enigma del pensar de las neuronas. O quizá dirá que lo tiene resuelto, pues los resultados obtenidos con la neuroimagen -especialmente mediante la PET y la RMf- nos han dado a conocer los centros nerviosos y las áreas de la corteza cerebral que se activan cuando realizamos distintas actividades, también cuando pensamos. Pero esta afirmación de los reduccionistas simplificadores indica que no son conscientes de que están identificando el instrumento, que en este caso es el cerebro, con el agente, que es la persona. Quien piensa, quien ama, quien se emociona y se relaciona con Dios, no es el cerebro sino la persona.

El autor dice que al escribir “El alma está en el cerebro” pretendía compartir con los lectores los descubrimientos fascinantes sobre el funcionamiento de este artilugio que llevamos dentro. Pero sólo ha conseguido hacer una divulgación sin una fundamentación científica seria, y además sesgada por la mentalidad reduccionista del autor.

Luis María Gonzalo es catedrático de Anatomía y Embriología

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