Sin título-6

De la ligereza

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALDe la légèreté

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2016)

Nº PÁGINAS344 págs.

PRECIO PAPEL19,90 €

PRECIO DIGITAL9,99 €

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Gilles Lipovetsky propone en su último ensayo la ligereza como un espejo en el que se refleja esta época hipermoderna. En la línea de la modernidad “líquida” de Bauman, no designa una actitud individual ante la vida, sino un modo de funcionamiento cultural y económico que se impone con alcance global y tiene la fuerza para construir una civilización de nuevo cuño que conquista cada día nuevos territorios: la civilización de lo ligero. Lejos de ver en la ligereza un ideal estilístico o un vicio moral, Lipovetsky subraya su potencial revolucionario: como paradigma transversal, es “hoy la mayor fuerza de transformación del mundo”.

Ni apología ni condena moral o política, el libro pretende exclusivamente analizar este fenómeno como una constante antropológica de lo imaginario y, en consecuencia, como un principio de organización social reconocible en toda época. Para ello examina con agudeza figuras observables de la emergente civilización de lo ligero, que promueve la exaltación del bienestar material y el autogobierno personal. Su análisis destaca su marcada condición hipermoderna tanto como sus fracasos en materia de felicidad. La ligereza es una aspiración legítima, pero no el principio supremo del actuar humano.

El consumo y la economía capitalista sirven tanto al aligeramiento de la vida, al bienestar individual y social, como a la proliferación de nuevas formas de pesadez. La generalización lúdica del consumo, la industrialización de la ligereza, contribuye a la búsqueda incesante de emociones, imágenes y objetos; en definitiva, al despliegue de la obesidad insólita del mercado y del poder financiero global. El hiperconsumidor debe trabajar cada vez más para poder consumir. A la ligereza despreocupada, la abundancia feliz, le sigue la necesidad de un consumo ecológico y responsable. No obstante, no parece probable que la frugalidad feliz sustituya a la frivolidad consumista en el futuro.

Para Lipovetsky, el interés por lo espiritual está en relación únicamente con la demanda de mayor bienestar. El Homo religiosus respondería al mismo paradigma de la ligereza: la religión a la carta, sin exigencias.

La revolución de lo ligero se manifiesta también en las nanotecnologías, en la moda, en el arte, o en la relación con el cuerpo. El deseo de delgadez, juventud y salud, la práctica de deportes aéreos y el fomento de las prácticas de bienestar son expresión de una cultura hedonista que legitima la atención a uno mismo. Reaparece el narcisismo del Homo psicologicus que Lipovetsky describía hace años en La era del vacío. Lo paradójico es que esta cultura narcisista haga la vida más pesada, en vez de aligerarla.

A lo largo de todo este ensayo, Lipovetsky subraya tanto las ventajas como los fracasos y efectos perversos de la civilización de lo ligero. El pensador francés evita su condena, pero su conclusión es inapelable: no nos ha hecho más felices. Para superar el hedonismo, sin perder las virtudes de la ligereza, vuelve la mirada a Nietzsche. Todo un brindis al sol que quién sabe si no aumenta el desencanto. Una imagen repetida a lo largo de estas páginas es la de Ícaro: tras el vuelo hacia el sol, viene siempre la pesadilla de la caída.

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