Convertir la vida

Isaac Riera Fernández

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Edicep. Valencia (1995). 201 págs. 1.500 ptas.

Hay múltiples maneras de escribir sobre religión. No resulta fácil, sin embargo, compaginar la exposición del compromiso cristiano con un texto atractivo y convincente. Isaac Riera, sacerdote y doctor en filosofía, reúne en Convertir la vida un conjunto de artículos -publicados antes en la revista Madre y Maestra- sobre las virtudes que ha de vivir un cristiano. Y logra hacerlo sorteando los peligros que se ciernen sobre este tipo de escritos: la teología farragosa o la divulgación superficial.

El autor no pretende enumerar los puntos y comas de la fe católica; más bien busca profundizar en el sentido de esas realidades para razonar por qué la fe exige una respuesta radical por parte del cristiano. Desde el primer capítulo el autor sostiene que el cristianismo exige necesariamente una conversión, que no es “una reforma moral más o menos profunda, sino algo mucho más importante y comprometido: hacer una auténtica revolución en nuestra vida”. No consiste en tener fe, dice, sino en vivir de fe, actitud que no se apoya en palabras o dogmas sino en Dios. Y el amor a Dios, paradójicamente el primer mandamiento y el menos practicado, tiende a confundirse hoy en día con un mero humanismo.

Isaac Riera profundiza en sucesivos capítulos en las exigencias que lleva consigo convertir la vida del cristiano: la esperanza, la vigilancia de uno mismo, el trabajo costoso hacia la virtud, la pureza de intención, la sinceridad de vida, la aceptación de sí mismo, la humildad, la virtud del silencio, la paciencia, la caridad…

Convertir la vida resulta un libro próximo para el cristiano porque va derecho a su intimidad, analizando actitudes muy presentes en la vida ordinaria de cualquiera. Como el mismo autor señala en el prólogo, “si estas páginas, nacidas y expuestas desde la sinceridad personal, ayudan a que otros reflexionen sobre sí mismos y orienten su vida hacia los valores del Evangelio, habrán conseguido su única finalidad”.

Pablo de Santiago

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